Último silencio en mar de tinta February 24
Por: Francisco Alejandro Méndez
publicado en periódico impreso Siglo XXI, 24 de febrero de 2005.
La primera novela que Ronald Flores (Guatemala, 1973) escribió lleva como título último silencio; la lanzó, como uno tira una piedra al agua, esperando que rebote y luego se hunda, a un certamen y se convirtió en la ganadora del Premio Mario Monteforte Toledo, 1999. Luego fue publicada por primera vez en Magna Terra en 2001.
Cinco años más tarde, la Editorial Piedra Santa decide publicarla para inaugurar su colección Mar de tinta, letras centroamericanas. Y no es casualidad que último silencio sea la que encabece esta colección, pues, como bien lo señala Javier Payeras, es un texto que “trata esa lógica-trágica del perdón. El perdón y su doble, el rescate.
La imposibilidad de rescatarse, rescatando el resto de nosotros”. Con buen pie inició este autor su carrera literaria. Tras esa primera novela surgieron The señores of Xiblablá (2003), Conjeturas del engaño (2004) y Stripthesis (2004); en narrativa breve, El cuarto jinete (2000) y Errar la noche (2001); además, en ensayo, Maíz y palabra (1999), El vuelo cautivo (2004) y recientemente La sonrisa irónica (2005).
Quiero referirme al carácter arquitextual de esta colección. En el caso de la novela de Flores, presenta una exquisita portada, ilustrada y diseñada por Alejandro Azurdia, la cual, a mi juicio, capta la esencia del texto y se convierte en una buena inductora de lo que encontraremos en el recorrido de sus 134 páginas.
La novela también viene acompañada por una reseña de la obra del autor, realizada por Luis Fernando Alejos y un comentario poética de Javier Payeras. Debo señalar que el diseño de interiores, de Marco Antonio Ortiz, también es certero por el tipo de letra, los espacios y su organización, que hacen placentera la lectura.

