Inquietante debut July 23
Cabaret de Luis Fernando Alejos.
Edición de autor: Guatemala, 2004.
Cabaret es un primer libro de poemas sumamente memorable. Contiene también una propuesta arriesgada y problemática. Son poemas sobre mujeres, escritos literalmente sobre la piel de algunas sugerentes modelos.
Algunos de los títulos de este intenso recorrido poético: “Frecuento burdeles”, “De taxi en taxi”, “He sido de esos”. Cabaret, el debut del autor de “El puñal y el corazón”, por muchas razones es un producto para coleccionistas.
La temática de Cabaret es justamente la esperada. La intimidad de lo público, la noción que de alguna manera lánguidece en las experiencias subjetivas, el intento de resistirse a aceptar la pluralidad de narrativas compartidas que conforman lo que pensamos únicos y exclusivo.
Es ineludible. Los cabarets son lugares comunes, próximos a otros en lo que también se exhibe otro cuerpo, con análogo ceremonia, con similar fervor, en los que también se pasa el sombrero antes de que termine la función.
Hay en lo que anticipa, una convocatoria a otro tipo de banquete (la barra, las luces, la palabra que antecede estas que acabo de colocar y que omito por una razón deliberada).
Luis Alejos enuncia algo que se ha negado; una de las últimas líneas nos dice “aquí no pasó nada”, pero la lectura contradice lo escrito.
A continuación transcribo el poema que da título a la breve colección:
Cabaret
No conozco estas paredes
Mis juguetes han cambiado
Abandoné al pequeño
Cuando crucé la puerta
Lentamente
Fui soltando su mano
Recayó en mí
La culpa creciente
Adulta
Ahora he de fingir
Deberé lamer
La jornada vespertina
La propina incluirá todos
Los servicios:
Ron, merengue
Y un implícito
Alquiler de tu vacío.


Luis Alejos Jul 24
Agradezco la reseña, de veras. A alguien se lo dije hace algunos meses: “Podrás sacar al hombre del Cabaret, pero no podrás sacar al Cabaret del hombre”. Mi incursión en ese mundo ha sido más profunda de lo que pude haber imaginado en algún momento, y ahora es muy distinta a cuando escribí el libro. Después de alquiler vacíos, de saborearlos ebrio y sobrio, allí en esas paredes, o afuera, bajo otras luces, uno ya no es el mismo. Alguna vez pensaste en la encrucijada de tener que entrar con una chica completamente gratis… el umbral tiene el encanto de Lucifer: “Look but don’t touch, touch but don’t taste, taste but don’t swallow” (Al Pacino, como el cachudo en Devil’s Advocate)
José Roberto Leonardo Jan 29
Luis, te saluda José Roberto. Te cuento que leí tu libro de Cabaret, el cual desde hace algún tiempo quise leerlo… Ahora bien, este es mi comentario: existe un ritmo de seductora cadencia, casi dócil, apacible, pero también un tono aguerrido y de desencanto(“Mis juguetes han cambiado”). Y donde además, haces público un tema que ha estado arrodillado y debe levantarse y deambular entre todos y todas. También hay un desgarramiento, casi visceral, en donde el único principio y final, es la palabra; la que permite reivindicarse y entregarse plácido al olvido, sabiendo que este, a primera instancia, debe desnudarse ante los punzantes fantasmas de la memoria: los recuerdos.
Saludos Luis,
hasta luego.
José Roberto Leonardo.
Luis Alejos Jan 29
Piushhhh! Sonido de agradecimiento y aprecio. Mil gracias por tu comentario. Sucede mucho que el primer libro de uno pasa desapercibido y uno desconoce si logró resonar en la mente de alguien, si fue memorable (algo así como suceden con los romances, si hay un one night stand fugaz pero devastador o, por el contrario, la mecánica costumbre de una masturbación mutua). Aprecio tus palabras y “los punzantes fantasmas de la memoria”.
Francisco Pinzón Bedoya Nov 28
Luis Alejos:
¡Qué agradable poder expresar en el primer intento de libro ese “Cabaret”! Gracias por esa gota de noctambulismo, gracias por dejare estar un instante en ese sitio de miradas distantes y pieles de compra
Saludos desde Medellín