Manifiesto X

logo_editorialx.jpgPublicado originalmente en las últimas páginas de la desaparecida Revista Anomia (Número 6, Febrero 1998).

El Manifiesto de la editorial X supo expresar, a pesar de su estridencia, el sentir colectivo de los escritores que surgían en el país con una propuesta innovadora y encontraban, a cada paso, las puertas cerradas.

Como todo en Guatemala, el ambiente literario reproduce las exclusiones de clase, etnia y linaje que han caracterizado la vida nacional.

Estuardo Prado, responsable del manifiesto, no sólo publicó varios libros suyos (Estética del dolor, Vicio-nes del Exceso, El libro negro, Los amos de la noche), sino que también de otros coetáneos como Francisco Alejandro Méndez, Jacinta Escudos, Julio Calvo Drago, Javier Payeras y este servidor.

De esta manera, Prado llevó a cabo una propuesta que sigue siendo radical: estableció una línea de fuga, un campo de resistencia y, sin tanta queja, descubrió un nicho en un mercado que se pensaba unidimensional y globalizado.

Ocho años después, lastimosamente, el Manifiesto X permanece vigente. A manera de homenaje a Prado (Escritor Missing In Action), reproduzco, casi en su totalidad, el siguiente:

Manifesto de la editorial X

Agradecimientos

Le damos las gracias a las editoriales que a través de sus políticas para la promoción y difusión de las obras de autores nacionales; han llegado a la meritoria (y no fácil tarea) de llegar a crear el más férreo estreñimiento en la historia de la literatura guatemalteca.

Gracias a ellos podemos agarrar un libro recién impreso y compararlo con otros, escritos por el mismo autor hace diez, veinte, treinta o hasta cuarenta años atrás, y así valorar su esfuerzo al siquiera seguir tratando de hacer algo.

Le damos las gracias a los escritores nacionales que han sabido hermanarse unos con otros y así crear un medio propicio para la publicación, crítica y difusión de sus propias obras; creado un medio cerrado, en donde unos se alababan a otros, excluyendo a todos los extraños que intentan introducirse en el medio.

Gracias a ellos podemos ir a alguna conferencia titulada algo así como “la nueva literatura guatemalteca” y al ver a los escritores que expondrán, volver a sentirnos como pequeños niños y olvidar la frustración de escribir algún cuento y verlo podrirse en algún olvidado rincón (o encontrándole, a veces, un buen uso como es el limpiarse el culo con las hojas); pensando “tal vez dentro de unos veinticinco año podré ser uno de esos jóvenes escritores”.

Especial agradecimientos le damos a los concursos literarios, cuyo valor radica en el reconocer la aptitud literaria de algún escritor ya consumado, que somete alguna de sus obras al gremio de jurados colegas y compadres, o en el caso de elegir a algún concursante novato descubrir la aptitud literaria que corre en sus venas, siendo prueba de esto el apellido que denota su procedencia de alguna ilustre familia de escritores nacionales.

Gracias a estos concursos se crea una esperanza, una luz en el camino, que le da ánimo a todos los escribidores apócrifos de que para ellos y para sus obras, hay un lugar debajo del arco iris, claro, mientras que no se den a conocer los resultados del concurso.

Pero otra vez, gracias a estos magnos concursos (a pesar del desanimo, frustración, enojo y hasta tendencias suicidas que causan el ver como el omnisapiente jurado reconocer su obra como mierda) es a través del querer olvidar la oportunidad perdida ahogándose de guaro en alguna extraña y recóndita cantina, en donde se gestan y destilan las más bajas pasiones que inflamarán los cuentos que, si sobrevive a la intoxicación, dicho aspirante a escritor, escribir posteriormente.

Llegando a pensar, que tal vez, cuando tenga la cabeza encanada y se asemeje más su obra al criollismo y al realismo social (si es que no se muere antes de cirrosis, un plomazo, un puyón o de sida) podrá algún día ser un laureado y reconocido escritor.

A todos los que criticaron nuestras obras catalogándolas como claros y patentes frutos de nuestra inexperiencia literaria (aunque hay que reconocer que en nuestras obras hay mucha incongruencia por haber sido escrita en estados alterados, de procedencia natural o artificial).

A todos que nos ignoraron como a perros sarnosos por lo cáustico y sin gusto de nuestras obras (aunque aquí también hay que reconocer que nuestro aspecto desgarbado y nuestras caras de drogados matan a la primera impresión). A los demás grupos literarios por ver nuestras obras como algo no culto y meritorio (puesto que no le cantamos al amor, a la mujer y a la patria como ellos; sino que al dolor, al sufrimiento y a todo lo que es real)…

¡A todos mil gracias!

Gracias a todos y cada uno de los ya mencionados (así como de los que nos hayamos olvidado de mencionar) es por lo que ha surgido la editorial X, alimentados y facilitando su tarea gracias a ellos; puesto que partir de la nada es fácil, haciendo que cualquier intento de nuestra parte por mover siquiera el dedo meñique para que la literatura nacional avance sea meritorio, porque en la escasez cualquier cosa es ganancia.

La editorial X estará dedicada a publicar obras de personas desconocidas que a pesar de no mostrar ningún apego a las normas académicas, muestre alguna innovación extraña, sin importar que tan extraña sea o que caiga entre lo patológico; puesto que lo enfermizo en la literatura es nuestro deleite.

Teniendo un especial y pervertido placer en lo extraño, en lo anárquico, en lo rebelde, en lo inmoral, en lo inusual y en la sangre de escritores jóvenes (cabe aclarar que por jóvenes entendemos la edad comprendida entre los 13 y 31 años, y no los 40 al 50 del gremio de escritores guatemaltecos autodenominados como los más jóvenes).

Es así como se inicia una nueva era de cambio y apertura, alentando a todos los que escriban con el hígado, con los riñones, con el cerebro o con lo que putas se les venga en gana (media vez sea diferente a “El Señor Presidente”, “La Mansión del Pájaro Serpiente”, “Cara Prieta”, “Hogar Dulce Hogar”, y a miles de mierdas similares) a participar en esta editorial; con sus aportes literarios, críticas, cartas obscenas o donaciones en dinero o en especie (principalmente papel) a mandarlas a la dirección: X

Apartado postal X
Ciudad de Guatemala, Centroamérica
Atenta y respetuosamente X

3 comments

  1. wingston gonzález Oct 3

    Gracias vos Ronald por tan excelente colaboración.
    Resulta que acá, fuera de la city, nos enteramos de la X por algunos de su cometas más visible (en un literatura fantasmal, claro)como Javier y Maurice, si mucho. De hecho, es la primera vez que leo algo del manifiesto de esa banda. De Prado oí algo hasta el año pasado y no he leído más de lo que hay en internet (que es muy bueno, por cierto). Los de acá, los doblemente marginados, agradecemos nos compartas tan valiosa información.
    Un abrazo.

  2. Ronald Flores Oct 5

    A vos gracias, Wingston. La X, como vos decis, fue un cometa, con un paso destellante, pero efimero, por el oscuro firmamento de la literatura guamalteca. A manera de broma, despues de que terminara la editorial X, lo que algunos (Sergio Morales Pellecer) denominó la generación X, se dividió en dos: literatura X-treme y la literatura X-tra light. Salud!

  3. Alberto May 31

    Buena nota por el manifiesto, hace poco leía cosas de Ecitorial X, Mundo Bizarro y Discurso Breve, me entro la nostálgia porqué han pasado diez años, nuevamente somos un bonito recuerdo de la historia, un fósforo que se ensendió y se apago, pero eso desde hace 7 años me impulso a crear mi propia editorial “underground” para promover todo lo grunge, vintage, marginal, suburbano /no bohemia/, gente que tenga algo que decir a partir del dolor propio a eso de debe que haya compartido los ideales X, al final fue un momento, y ¡que momento!

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