Xibalbá, revisitado October 24
En esa suerte de historia secreta de la cultura guatemalteca, anida una novela, una configuración simbólica de la realidad, que permanece aún ignorada, a pesar de que es, sin duda, el gran relato del siglo XX.
Me refiero, por supuesto, a El tiempo principia en Xibalbá, narración articulada por el escritor Luis de Lión, quien, de no haber sido desaparecido y asesinado en la vorágine de la guerra, hubiese cumplido años el día de ayer.
Escribo, pues, esta nota, con un poco de nostalgia y un poco de alegría. Me desvío, lo sé, de la temática habitual de estas páginas de opinión. Sin embargo, considero que referirme a Luis de Lión es de actualidad, en especial porque en su obra residen múltiples lecciones que nos pueden ayudar a transitar hacia una sociedad más habitable.
En este sentido, valoro su aporte como escritor, al proponer una provocadora síntesis del pasado nacional y, al hacerlo, también dejar una suerte de profecía de lo que podría ser un futuro mejor. Además, porque su trascendencia parece aún no haber sido descubierta por un país con ansias de plantearse una manera distinta de interaccionar.
Por aparte, Luis de Lión pertenece a ese gran grupo de guatemaltecos que no han sido debidamente reconocidos a pesar de haberse esforzado por engrandecer el valor de esta nación, desde el país mismo, trabajando aquí, con escasos apoyos, pero con un ánimo obstinado.
Su trayectoria de maestro rural habla por sí misma, en especial si se le confronta con la de otros escritores que tuvieron la dudosa fortuna de ejercer cargos en el servicio diplomático o la suerte de estudiar en el extranjero.
Su innecesaria muerte fue una consecuencia lamentable de esa aberrante polarización en la que nos sumió el enfrentamiento, esa patética práctica que no superamos del todo, acostumbramos como estamos a querer eliminar antes de comprender a los demás.
Hasta hace unos años tan sólo se especulaba acerca del posible destino que tuvo el más acertado escritor guatemalteco del siglo XX, se añoraba que aún estuviera vivo. Un supuesto diario militar vino a romper la ilusión y a colocar una fecha definitiva a lo que fue su vida en muchos sentidos truncada.
No me quiero detener en este hecho, porque aún me cuesta abordarlo y porque quiero concentrarme en celebrar aquello que persiste a pesar de los obstáculos, a pesar de las heridas, a pesar de la muerte.
El tiempo principia en Xibalbá de Luis de Lión se encaja dentro de lo que se ha denominado el Boom latinoamericano. Pero a diferencia de las obras que hasta el día de hoy se consideran definitivas, como Cien años de soledad de García Márquez o Rayuela de Córtazar, El tiempo principia en Xibalbá de Lión lo hace una manera radicalmente marginal.
De esta forma, afirma y cuestiona los supuestos que imperaban en esa época y coloca en el centro a aquellos a quienes incluso el mismo García Márquez trataba como hojarasca social.
Si tomamos como cierto el argumento del crítico británico Gerald Martín, que ha categorizado la importancia de las ficciones latinoamericanas a partir de cuánto se apegaron a la “apuesta joyceana”, El tiempo principia en Xibalbá de este guatemalteco casi desconocido debería tomar su sitio en la cúspide de las narrativas del sur del continente.
Después de todo, no sólo es una obra que ubica en el mapa a San Juan del Obispo, una aldea tan marginal como lo fue el Dublín sobre el que James Joyce basó sus relatos, sino que también posee esa mirada desde el lindero que fascina tanto a los filósofos contemporáneos. Esto y mucho más.
La ruta de esta obra ha sido azarosa; ganó un premio local en 1972 y tardó más de diez años en ser publicada. Ahora, treinta años después, comienza a ser tomada con la importancia que merece.
Creo que aunque tarde, el reconocimiento comienza a llegarle a esta obra que no deja de motivar reflexiones sobre quiénes hemos sido, quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser quienes habitamos esta tierra.
Y a pesar de centrarse en los problemas que nos desgarran, Luis de Lión nunca abandona el buen sentido del humor. De esta postura, creo que todos nosotros podemos derivar una lección crucial ahora que enfrentamos también circunstancias adversas.


Ale Oct 24
Intersante comentario sobre quizá, uno de los mejores escritores del pais en los ultimos 30 años, A xibalba lo lei tarde, pero sigue siendo de mis libros favoritos que leo y releo con regular frecuencia.
saludos
Ronald Flores Oct 25
Gracias Ale, sí Luis de Lión es uno de los mejores.
José Joaquín Oct 26
Es una gran novela sin duda y es mi preferida guatemalteca.
Yo claramente pondría a don Tito Monterroso y a Luis de Lión por encima de Miguel Angel Asturias y Monteforte Toledo.
Ronald Flores Oct 26
Gracias José Joaquín por tu comentario acerca de El tiempo principia en Xibalbá. Para quienes no lo conozcan, José Joaquín es uno de los grandes narradores contemporáneos. Recomiendo visitar su blog: http://www.anecdotario.net
José Joaquín Oct 26
Je. Escribí el comentario con la esperanza de genera polémica, no me imaginaba tu diplomática respuesta.
Igual, El tiempo principia en Xibalbá, es excelente desde su mismo título. Y muestra novedosas técnicas narrativas, al menos para un lector más bien inculto como yo.
Un fragmento especial para mí:
“Nunca fuiste hijo de tu padre, menos de tu madre aunque ella te haya tenido.
¿Verdá que no sabés qué es lo que es llevar caites en los pies? ¿Verdá que no sabés qué es tener callos en las manos? Vos no sabés lo que son las madrugadas con el bastimento a la espalda y el azadón al hombro ni los atardeceres con el mecapal en la frente y el tercio de leña a la espalda.”
El texto termina haciéndote sentir que sos vos al que le están diciento esto.
Aparte de lo técnico, el valor antropológico de la obra es innegable.
A los lecetores de Ronald que hayan llegado hasta estas líneas, les cuento que fuimos compañeros de aula en el Don Bosco entre el 88 y 91. Y aunque el tiempo lo ha hecho formalito a Ronald, en un curso se sentaba atrás mío y chingaba. Yo intenté hace más de dos años convertirlo al mundo blog, pero sólo recibí una respuesta lacónica en la que me decía que no había tenido tiempo de visitar mi blog, pero que lo haría más tarde…
Ronald Flores Oct 27
Lindo lo que citas de la obra de Luis de Lión, José Joaquín. Sinceramente te agradezco que me hayas recordado aquella época. Sí, chingaba, “quizá con demasía”. Lacónico, disculpa, pero he leído tu blog con atención y gozo. Te felicito. Te seguiré leyendo. Seguimos en contacto, entonces, en este plano virtual. Saludos fraternales…
Stefania May 15
So, what do you think about
last comments ?