Javier Payeras ha escrito esta importante reflexión, que comparte con nostros:
Postit autocrítico sobre los escenarios narrativos centroamericanos
Centroamericanos que buscan temas para no morirse. Mensajes cifrados para la sobrevivencia dentro de un espacio cerrado. Siempre las cárceles. Siempre los personajes corruptos que permanecen en ellas como parte del escenario de lamentos.
Dentro de la debacle, del sin sentido, se anuda y se escribe desde la restricción de lo nacional. Lo racional no cuenta. El delirio es perseguir de alguna manera lo verosímil.
La realidad en estas regiones, dentro de estas colonias penitenciarias, es todo, menos verosímil, parece que aquí el gran tema es la corrupción y la imposibilidad. Con corrupción se habla de podredumbre, no simplemente de dinero robado a los fondos públicos. Corrupción que acecha desde las infancias corruptibles, desde las xenofobias y las menesterosas reyertas limítrofes.
Centroamérica es una especie de círculo del infierno. Dentro de ella se va escribiendo una narrativa que viene perforada por una fuerte dosis de dogmatismo nihilista. Una cadencia seca, carrasposa y avinagrada.
Pareciera cono si la forzada manera de representarse dentro de ciudades impregnadas de vicios, nos hiciera una geografía a escala de las grandes ciudades. Migraciones, crímenes, noticias absurdas, posguerras entre otras cosas, van apuntalando a una sociedad autodestructiva y apática.
Las maneras tan trituradas de individualismo, tan próximas y tan caras a los gobiernos de la región, alejan cualquier sueño y cualquier asomo de esperanza. Eso lo ven los escritores que durante las últimas décadas se han consignado para reproducir algunos escenarios de este desterritorio. De eso que la narrativa sea lo que más se celebre, quizá porque mantiene su consecuencia en hacer el registro de lo visto. El inventario de las derrotas y el recetario de los suicidios.
Las novelas y los relatos conllevan una fuerte carga de cinismo, machismo y violencia, eso aunado a una visión patética de la periferia, un mal disimulado y descontento con la inferioridad auto-asumida y una manera un tanto salvaje de encubrir el mal sabor del pos-colonialismo. Así los temas abundan: narcotráfico, cárceles, asesinatos políticos y mesías seudo bernhardtianos, que resumen nuestra condición de personajes tristes. En fin.
No hace falta ver que el debate se abre al placer estético sostenido por una clase social “blanqueada” que pavimenta la cultura con temas de pureza eurófila, modernólatra y exquisita, de la cual resultan abigarrados y mediocres textos literarios, y una especie de resistencia zombie que procura golpear la moral con un saco de naranjas, todo para no dejar señales de maltrato en la espalda de una literatura ex combativa y replegada.
Definitivamente lo que hace falta, es el texto extraño, mágico, retorcido y mal intencionado, cargado de un macabro sentido del humor y que, a manera de antimanifiesto, desprenda el flujo de lenguaje que enuncie sin cortapisas aquello que todos estamos dispuestos a callar de nosotros mismos.
Javier Payeras, Enero 2007









5 Comentarios
Uno escribe desde su propia perspectiva miope y astigmática o bien con los lentes que le tocó usar: rosa, blanqueados, oscurecidos, magnificados, bifocales, etc. El panorama se te expande con las vivencias, viajes internos, físicos, geográficos, químicos, con los años, con la lectura, con el día a día. Uno supera ciertas taras y toma otras. Trata de unirse a sus iguales y aunque definitivamente no llegas a verte reflejado del todo en sus escritos por lo menos percibes un mismo código o en la mayoría de casos escasas señales. Al momento de tomar la pluma a veces hasta crees que estas escribiendo el texto que revolucionará la literatura, que marcará otra ruta o del que hablarán benevolentes, generaciones enteras. El ego se te infla y piensas que nadie a dicho las cosas como tu las estas diciendo. Y tu texto es como un hijo a quien te cuesta encontrarle errores.
Pero luego despiertas y ves lo restringido de ese universo que pensaste crear y te acometen los mismos pensamientos que a Javier y te preguntas por que la mediocridad del texto, cómo conseguiste que las palabras dijeran tan poco…
La crítica de Payeras padece de lo mismo que las letras guatemaltecas: la forma hace perder de vista el fondo, el mensajero quiere ponerse adelante del mensaje, estorbando. De ahí que los cuentos de Monterroso sobresalgan nítidamente sobre casi todo lo escrito. Payeras salió con el balón desde su portería, recorrió el campo driblándose a medio mundo y a treinta metros de la portería rival, dispara… y la pelota se va por un costado.
Mientras en la literatura exista una exageración de ánforas etruscas en detrimento de las más simpáticas, auténticas y comprensibles culonas, los escritores no van a ir muy lejos.
(http://www4.loscuentos.net/cuentos/other/1/3/17/)
José Joaquín, agudos tus comentarios y aprecio la cita velada del Gran Cronopio…
Sin embargo, a veces me da la impresión de que estamos jugando sobre el segundo tiempo extra y se acercan los penales…
La única competencia que se debería darse es sobre la atención del lector. Ese que tiene un rato libre en la computadora y que quiere leer algo que le sorprenda en un blog o en cualquier página si es el caso. O más aún, al lector que conocés mejor vos, a ese que va a la librería con cien pesos en la bolsa y lee las contratapas, se acuerda de las críticas en la prensa y compra, todavía con duda, el libro.
Me acuerdo de un texto de Fontanarrosa “Puto el que lee”, una lectura recomendada para cualquiera que intente escribir, aquí dejo el link:
http://www.abanico.edu.ar/2005/05/fontanarrosa.palabras.htm
Me decepciona no ver en este blog a ese Ronald que un día en la secundaria fue con aquel profesor maldito de contabilidad para recoger sus palabras en una grabadora de reportero, y que después fue mostrarle la grabación al director, para que no se cometiera una injusticia, y se terminara echando al desgraciado. A ese transgresor que hace algo diferente.
Yo no tengo ninguna autoridad para afirmar nada, ni debe prestárseme atención. Como lector busco siempre algo que me sorprenda y me entusiasme, como todo el mundo. Ya alguna vez fui al blog de Alan Mills y me dijeron que me fuera a echar, y ya me echaron también de otro par de blogs. No lo digo con orgullo, sino para que te des cuenta de que siempre termino por caer mal o muy mal.
Pero eso sí, como lector siempre tengo esperanzas y encuentro lo que me gusta al final.
Recomiendo por eso tres blogs, dos chapines y uno venezolano, de escritores. Los dos primeros (chapines) tienen una excelente narrativa y el último es un buen ejemplo de un escritor que se acerca más al lector, con una lectura fácil y amena, para promocionarse como escritor, por supuesto.
http://mulaquesuno.blogspot.com/
http://pablobromo.blogspot.com/
http://jorgeletralia.blogsome.com/
Bueno Ronald, gracias por prestarme tu espacio para desahogarme, y ojo, no soy un envidioso y frustrado como dice Hayek (vi un video en newmedia) que son los críticos de los ricos y de la riqueza. Y ahora, después de haber sacado lo que quería decir, me marcho con la misma satisfacción y alivio con que sale uno del retrete. Que nadie se ofenda por lo que dice un pobre diablo.
Recomiendo que lean a Franz Galich.