La patria del criollo

lapatriadelcriollo1 La patria del criollo“La patria del criollo: Ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca” de Severo Martínez Peláez (Quetzaltenango 1925-Puebla 1998).

Publicado originalmente en 1970, es el mayor intento de interpretación social sobre Guatemala hasta la fecha. Además, ha sido uno de los libros más leídos y que más polémica ha causado.

A pesar del enfoque marxista un tanto ortodoxo, la lógica argumental de Martínez es precisa y clara. Acaso su principal fallo, según mis limitadas consideraciones, sea el determinismo con el cual está impregnada la visión de la historia presentada en este interesante y persuasivo ensayo.

“La patria del criollo” se divide en 7 capítulos: Los criollos, Las dos Españas I y II, Tierra milagrosa, El indio, El mestizaje y las capas medias, Pueblos de indios y La colonia y nosotros.

El último capítulo “La colonia y nosotros” presenta las tesis más polémicas y menos convincentes acerca del devenir de los pueblos indígenas y su rol en el futuro de la nación guatemalteca.

El estilo de “La patria del crillo” es literario. A diferencia de otros sociólogos, historiadores o teóricos, Martínez traslada sus reflexiones por medio de una estructuración sintáctica clara y un adecuado manejo de los recursos líricos. No sólo era un historiador, sino que, más que eso, un ensayista.

Aunque estemos o no de acuerdo con sus planteamientos, “La patria del criollo” es un libro ineludible para la comprensión de Guatemala.

De la contraportada de la edición original:

“La patria del criollo es un libro novedoso desde muchos puntos de vista. Convencido su autor de que la sociedad guatemalteca conserva elementos de estructura todavía coloniales que frenan su desarrollo, hace un tipo de Historia en que no hay amor por el pasado sino urgencia de entenderlo para superarlo: Historia en función de futuro la podríamos llamar”.

Severo Martínez Peláez
La patria del criollo: Ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca
Guatemala: Editorial Universitaria, USAC, 1970. 786 pp.

12 Comentarios

  1. MayFren
    Publicado 4 mayo 2007 a las 12:10 | enlace permanente

    Esta obra tiene la importancia que tiene, precisamente por “el enfoque marxista”, como método de análisis de la historia. El materialismo histórico proporciona una visión de los cambios (la historia es eso, cambio) que se dan en las distintas sociedades a través del análisis de los modos de producción y de las relaciones que se generan a partir de estos; es decir, a partir de las formas de producir. Severo Martínez, analizó la sociedad colonial guatemalteca desde una perspectiva económica que, si bien es determinista (allí radica la ortodoxia), dibuja con precisión a los distintos grupos y sectores, sus relaciones y su posición en la estructura social colonial. Para este método de análisis de la historia, la historiografía (recuento de personajes y fechas) tiene un papel secundario. Lo importante es conocer y entender los procesos y los que estos nos dejaron, para entender el presente (¿por qué estamos como estamos?) y diseñar un futuro mejor. La Patria del Criollo es uno de los mejores aportes para hacerlo, “A pesar del enfoque marxista un tanto ortodoxo” del maestro Severo Martínez.

  2. Manolo
    Publicado 4 mayo 2007 a las 19:42 | enlace permanente

    Pues Ronald… esta serie que estás realizando en varias de las obras nacionales que supongo por razones personales e histórico-sociales has decidido comentar esta increíble. Continuá con esto.

    “La patria del criollo” es un libro que trae memorias de infancia para mí. Al crecer, entre libros de contabilidad y enciclopedias que a menudo hojeaba, se encontraba ese librito azul, chaparro y gordo. Por alguna razón me llamaba la atención. Varias veces a lo largo de mi vida he tratado de leerlo de principio a fin, y por casualidad esta es una de esas. Poseo una edición de la editorial “Ediciones en marcha” (Mexico DF?, 1994) No es azul sino roja, pero es el librito chaparrito que recuerdo de niño.

    Aqui te transcribo unas lineas que me sorprendieron hace unas semanas:
    “En un documento de 1813, dirigido al gobierno peninsular y ‘muy reservado’, [Bustamante y Guerra] aconseja:’…Abrir las fuentes de riqueza pública para desterrar la miseria que dispone a los que la sufren a revoluciones en que esperan variar de suerte; multiplicar el número de proprietarios para aumentar el de verdaderos ciudadanos” (p.194)

    Ay! El patojo pequeño-burgués de quinto bachillerato, del Liceo Guatemala, que aún vive dentro mi, el que escuchó acerca de la Reforma Agraria y la intención capitalista de la Revolución y empezó a creer en ideales quiere gritar… sin embargo el académico auto-exiliado, que en cierta manera le da la espalda a ideales de patojos de colegio, no lo deja.

    Y si no vamos a ser los criollos (sin patria, o con más de una) los que soñemos… quienes?(her)mano… quienes?

  3. Publicado 5 mayo 2007 a las 0:40 | enlace permanente

    Entiendo que por los salones de clases por donde andás, lo que tenga la palabra ‘marxista’ provoca un escozor tremendo, de ahí que este comentario de repente es hasta un tanto osado. Hay a veces la tendencia de “mirar solo al futuro”, despreciando el valor de obras como esta. Quizá podás influir para que cambie esa perspectiva.

    No sé si hay un intento similar, visto desde la perspectiva “liberal” y que además no sea tan “ortodoxo”.

    Saludos.

  4. Ronald
    Publicado 5 mayo 2007 a las 9:15 | enlace permanente

    Amigos, mil gracias por sus comentarios. El enfoque marxista es tan sólo algo descriptivo y no moral (no es bueno ni malo). En el caso de Severo, su enfoque funciona para interpretar la colonia, aunque también los fallos de sus tesis del futuro de las relaciones étnicas se basan en su aplicación dogmática.

    No hay un libro semejante desde la perspectiva liberal. No de esta magnitud, no con esta belleza, no con esta profundidad. Para bien o para mal. Por eso, creo que guatemaltecos de cualquier tendencia ideológica deben leer este libro con interés y derivar sus propias interpretaciones. Pues para eso es un libro, para provocar reflexiones y éste lo logra maravillosamente, aunque no compartas todos sus planteamientos.

    Saludos!!!

  5. Rafael Cuevas Molina
    Publicado 28 mayo 2008 a las 17:14 | enlace permanente

    El libro de Severo Martínez Peláez marcó, junto al de Carlos Guzmán Böckler (Guatemala, una interpretación histórico-social), un hito en las ciencias sociales guatemaltecas y centroamericanas, y su influencia se derramó mucho más allá de la academia, marcando el devenir político del país en las siguientes décadas. La aplicación del método marxista le permitió superar la historia de los grandes personajes, de las grandes batallas y de las figuras políticas, para poner acento en los procesos, en la identificaciòn de los sujetos sociales que estaban atrás de ellos y de los intereses y necesidades que los movían. Ese es uno de sus grandes valores. Sigue siendo hoy un libro de obligada referencia en América Latina, cuando se desea comprender los procesos que han llevado a la conformación de las identidades contemporáneas. Como pasa con muchos otros textos de nuestra literatura, en Guatemala se aprecia mucho menos que afuera el valor fundacional de este ensayo.

  6. Jose Barrera
    Publicado 28 junio 2008 a las 21:08 | enlace permanente

    La Patria del criollo, se podria decir, es un libro escrito con buena intencion (de buenas intenciones esta empedrado el infierno) pero da malos resultados, o sea es un texto mas negativo que positivo en la historiografia nacional, su ejemplo y su influencia fueron perniciosos y continuan siendolo.
    La vision que resulta de las paginas de esa obra es una vision mecanica, unilateral, pesimista: la historia es el conjunto de fuerzas ciegas contra las que un individuo o grupos de individuos nada pueden, todo esta marcado por inapelables fuerzas economicas…esa es una vision tipicamente marxista, determinista en sumo grado. El libro Puede convencer a ingenuos, a gente de pocos recursos intelectuales o a resentidos sociales. Asimismo, politicos necesitados de ideologias ortodoxas tienen en ese libro un paraiso, un fuente de argumentos esquematicos…En suma, este libro titulado La Patria del Criollo, con el paso del tiempo (!permitaseme una profecia!) sera olvidado en cuanto a la validez de su contenido, pero quiza sobreviva como curiosidad historica, como representante de un periodo de confusion ideologica y radicalismo en Guatemala, pues expresa en sus paginas cierto momento dificil de nuestro devenir intelectual, academico y politico…ES un libro convincente, cierto, que muestra recursos retoricos admirables a veces, pero sus analisis en el fondo son equivocados…
    Jose Barrera, Escritor.

  7. Publicado 8 agosto 2008 a las 22:46 | enlace permanente

    Juan Luis
    La historia la escriben los vencedores y es claro que Severo se dio cuenta de èsto, y crea escosor en los grandes monopolios del paìs que se le de una revisiòn a la historia guatemalteca, la explotaciòn, y lo peor la hipocresia de una pseudo-religiosidad donde se està con Dios y con el Diablo hacen que gente ignorante ilustrada vean con miedo, nuestra realidad nacional y se quiera menospreciar una de las màs preciadas joyas de la literatura nacional.

  8. David Manuel
    Publicado 12 agosto 2008 a las 11:04 | enlace permanente

    Para José Barrera:
    En el libro no se plantea que existan fuerzas ciegas. Los intereses de los grupos y las personas están detrás de las mismas. De hecho el Marxismo -con todas sus limitaciones- obviamente plantea que los grupos humanos sí son los motores del cambio: La Economía es un fenómeno humano, aquí no hay mano invisible ni palabra de dios que valga.
    Bastante pobre y ofensivo, además, tu comentario de que “el libro puede convencer a ingenuos, a gente de pocos recursos intelectuales o a resentidos sociales”. la PdC Por ahora sigue siendo, con todas sus limitaciones, el más lúcido examen del origen de la estructura del Estado Guatemalteco y como tal es bibliografía obligada para quien quiera adentrarse en las ciencias sociales aplicadas a este país, incluso para quienes pretendan sustentar posiciones doctrinalmente distintas. Más lamentable aún, es tu comentario acerca de los “efectos perniciosos” de la Patria del Criollo a nivel de historiografía… ¿Habría sido más conveniente quemarlo, tal vez, sobre todo considerando que no se ha producido un ensayo que sustente posiciones contrarias y esté a la altura de la PdC? Lamento decir que los académicos neoliberales de la “Marro”, tan buenos para denostar lo que se hace en la ribera opuesta, están aún lejos de producir un antagonista de esa calidad.

    Por cierto, y sin ánimo de ofender…¿Dices que eres escritor? tu ortografía y redacción están fatal. ¡Compadezco a tu corrector de texto!
    David.

  9. Joaquin Morales
    Publicado 22 abril 2009 a las 15:46 | enlace permanente

    creo, y espero no ofender a nadie, que la pdc es el resultado
    de cierto resentimiento, que todos lo pobres tenemos hacia los ricos debido al mal uso que ellos hacen de sus bienes y que no se conforman con todo lo que tienen sin pensar que habemos muchos que no tenemos nada. Sin embargo no creo justificable que se recurra a elementos historicos para jusgar la burgesia de hoy, porque de alguna manera todos actumos igual. P.e: hay pobres que con esfuerzo y ayuda de otras personas salen adelante, pero olvidan lo que fueron y sobre todo quien les ayudo a superarse, quien pago su beca,etc. Se olvidan de su origen y no ayudan a otros y para colmo se dedican a critcar a quienes los ayudaron a sallir de donde estaban.

  10. Joaquin Mendoza
    Publicado 23 julio 2009 a las 15:41 | enlace permanente

    !Estos comunistas!, si uno no piensa como ellos son capaces de cortarle la cabeza, de denigrarlo y calumniarlo.
    En fin…

  11. J.A
    Publicado 5 enero 2010 a las 9:07 | enlace permanente

    Saludos amigos.
    Hay varios puntos interesantes, de esto(ya analizando las cosas de forma neutral, fuera de prejuicios e ideologías).
    1. El libro plantea que las personas vivían antes en forma más o menos dispersa, antes de la Conquista, aunque habían “ciudades” y centros ceremoniales (Iximché, Gumarcaj, y otras similares cerca de Rabinal, que por cierto son menos conocidos).
    2. La Conquista es obvio que vino a distorsionar a las naciones indígenas, de hecho Martínez Pëlaez explica que luego de la conquista, se formaron los “pueblos”, donde se concentraban a los indígenas. Es obvio que los conquistadores, primero redujeron a la clase dirigente tanto de quichés como cakchiqueles. Pero, ¿cómo estaría estructurada esta clase dirigente? De aqui viene una larga historia de guerras y alianzas, entre mames, quichés, cakchiqueles y tzutuhiles..(en siglos pasados, por favor nada que ver con la gente de ahora).
    3. De alguna forma habían tieras comunales luego de la “independencia” de 1821, las cuales eran cultivadas ¿de forma colectiva? ¿Que pasó exactamente en 1870-71 con Justo Rufino Barrios? ¿Acaso este señor expropió la tierra comunal y la volvió a vender y la gente quedó “viendo estrellas” en estado semifeudal, como los “siervos” de Austria, Prusia y Rusia?
    Bueno, esto está muy atrás en el tiempo y por lo general no se enseña en las escuelas y la gente la verdad no mucho se acuerda…(si esto fue en tiempo de los tatarabuelos). Pero mientras tanto, algunos extranjeros se leen esto y se imaginan a Guate como el Tibet feudal, colorido pero con un sistema de castas atrasado, ultracatólico y facha, y hasta se enojan por eso.
    Y con una gran sonrisa, se preguntan si no queremos ser liberados por alguien como “Huevarra”. ¿Quien? Ah, Guevara…che Guevara…
    Yo lo que diría es que habría que ver esto friamente y ver como hacemos de Guate un lugar más bonito y más colorido aún..

  12. René Aguiluz
    Publicado 25 junio 2010 a las 20:59 | enlace permanente

    Mi comentario no va dirigido a hablar de Severo Martínez, me interesa lo que menciona “Manolo” en su comentario del 4 de mayo, acerca del documento de José de Bustamante y Guerra; soy estudiante de Historia, y me gustaría conseguir una reproducción del mismo o si me podrían decir dónde está el fascimil.

    saludos, René.