Eva sin Dios December 13
Luz Méndez de la Vega (Guatemala, 1919) ha publicado siete libros de poesía: “Eva sin Dios” (1979), “Tríptico: Tiempos de amor, tiempos de llanto y desamor” (1981), “De las palabras y la sombra” (1984), “Las voces silenciadas” (1985), “Antología Poética” (1994), “Helénicas y Epigramas a Narciso” (1998) y “Toque de queda” (1999). En 1994, recibió el entonces recién establecido Premio Nacional Miguel Ángel Asturias.
La poesía de Luz Méndez de la Vega es directa, existencial y comprometida. Su universo léxico es sencillo. Privilegia la comunicación de una postura política (feminista, social), por encima de la sutileza retórica. Su poesía, más que la bella, es clara y rotunda (a veces, soberbia o hiriente). Tiene una alta calidad discursiva, un excelente manejo del lenguaje y un evidente posicionamiento político pero, por lo general, conmueve poco.
Méndez de la Vega escribe poesía política, que testimonia una postura personal ante la vida. Sin embargo, es oportuno considerar que la poesía no fue la dedicación exclusiva de Luz Méndez de la Vega, sino que complementa su compleja postura de intelectual comprometida y feminista. Como tal, su labor no sólo es admirable sino además pionera.
Aunque situada en la cúspide de la poesía de mujeres guatemaltecas, considero que a la poesía de Luz Méndez de la Vega le falta la belleza expresiva de la poesía de Delia Quiñónez o Carmen Matute o la lírica y el vértigo de Ana María Rodas, quien escribió poesía feminista y erótica antes que Méndez de la Vega, antes que ninguna. De hecho, Méndez de la Vega llegó tarde a la poesía, publicando su primer poemario, de expresión madura y lograda, hasta 1979.
De los poemas de “Toque de queda”, en donde el compromiso social es evidente, destaco únicamente “Ala y distancia”, el poema dedicado a Alaíde Foppa. De “Helénicas”, me gusta “Safo a Cleis” y “Aspasia”. En los “Epigramas a Narciso” me parece que la emoción predominante es la cólera y me resultan simplemente hirientes.
“Antología Poética” representa una excelente condensación de su estilo y temática. Los poemas “Infantil” (mi favorito), “Suma”, “Estampa guatemalteca”, “Ala y distancia” y “Poetas tragafuegos” me parecen particularmente destacados.
“Antología Poética” resulta la más apropiada puerta de entrada al mundo de Méndez de la Vega. De ésta, me permito transcribir “Isla rocosa”, que brinda un intenso develamiento del proceso creativo de Luz Méndez de la Vega y, considero, un adecuado autorretrato:
“Isla rocosa”
Me sueño
isla rocosa
despojada de verdor
alzada sobre el hondo
abismo del tiempo,
donde se perdieron
los días llenos de azul
y de campanas,
con noches silenciosas
de hermosura constelada.
Me sueño huérfana
de pájaros y mariposas,
erguida entre el espeso mar
de la sangre, donde flotan:
Lívidos rostros,
mutilados miembros
descarnados cuerpos,
olvidados nombres
y quemadas palabras
de protesta.
Me sueño
acorazada de silencios,
estéril territorio
de cercenada voz,
entre la tempestad de gritos
y lamentos
que el viento quiebra
contra mis duras aristas.
Pero… el viento,
el viento que nunca duerme,
multiplica los ecos
que crecen
en la dura y amarga raíz
de mi voz,
de esta auténtica voz
con la que escribo,
cuando despierto.
Luz Méndez de la Vega
“Helénicas”.
Guatemala: Editorial Artemis-Edinter, 1998. 90 páginas.
“Toque de queda: Poesía bajo el terror (1969-1999)”.
Guatemala: Editorial Artemis-Edinter, 1999. 78 páginas.
“Antología Poética”.
Guatemala: Editorial Artemis-Edinter, 2006. 98 páginas.


quimera Dec 14
Gracias por compartir esta información y sobretodo el poema,en donde expone y se expone como una artista que ha crecido tanto emocionalmente como en su apasionante que hacer. Saludos!!!
Eddy Paredes Dec 20
Aunque me parecen acertados muchos puntos de la reseña, no creo que la poesía de Luz Méndez conmueva poco. Claro, no soy ningún experto, pero en mi calidad de lector puedo decir que dicha afirmación puede ser cierta para algunos poemas en específico, mas no me parece adecuado generalizar. Saludos.