Carmen Matute (Guatemala, 1944) es una de las mejores poetas en la historia de la literatura guatemalteca. La poesía de Matute es alusiva, sutil y elegante, aunque también puede ser emotiva y desgarradora.
Lo mejor de la poesía de Matute es cuando recurre al discurso intimista. Se sitúa en la cúspide expresiva junto a Ana María Rodas, cuya poesía tiene la virtud de ser simple y directa como la de ninguna otra.
Ana María Rodas, Carmen Matute y Delia Quiñónez aprovecharon y profundizaron el camino abierto por Luz Méndez de la Vega y Margarita Carrera, sus predecesoras. Carmen Matute ha publicado ocho libros de poesía: “Círculo vulnerable”, “Poeta solo”, “Ecos de casa vacía”, “Los designios de Eros”, “Abalorios y espejismos”, “Casa de piedra y sueño”, “En el filo del gozo” y “Vida insobornable”.
En “Círculo vulnerable” (1981), cuya temática es el amor y la soledad, destaca “Pasajero de la noche” y “Aquí, donde no hay nadie” (“…sino mi derrotada soledad desnuda,/ mi alucinada angustia,/ mi sombra hastiada de sí misma…”). Su léxico, por lo general, sencillo recurre adecuadamente a cultismos, en particular en los momentos clave, brindando un singular efecto estético.
“Poeta solo” (1986) está dividido en tres partes: “Estos son mis poetas” (lo menos logrado de la poesía de Matute, acaso por su vocación discursiva), “Poeta solo” y “Estación de amor” (estas dos últimas secciones de carácter más intimista). Destacan “Espejo” y “Poeta solo” (“…el poeta/ se sienta a contemplar/ a la joven Guatemala/ -sangre y leche-/ desangrándose violada./ El fuego de la furia/ lo cobija/ como un útero maligno/ lo atrapa/ bajo campanadas delirantes/ lo encierra en su caracol de llanto./ El poeta está solo/ bajo el cielo azul indiferente”).
“Ecos de casa vacía” (1990) es el poemario más intenso de Carmen Matute, en donde el discurso intimista y la meditación poética acerca de la constitución ontológica de la mujer alcanza una altura sublime. La temática es la compleja relación madre e hija, aceptación y rechazo, imitación y anhelos de diferencia, el más desgarrador amor y el más tierno sufrimiento. Este poemario marca una de las cumbres de la poesía guatemalteca.
Como ejemplo, transcribo el poema XIV, cuyo adjetivo final impone la paradoja irresuelta, irreconciliable que marca la relación: “Este es el tiempo/ de cobijarme bajo tu sombra/ de árbol viejo./ Ya no hay lamentaciones/ ni palabras inútiles./ Sólo un profundo,/ resignado cansancio/ que atestigua/ que ha llegado el tiempo/ de buscar, madre,/ tus caricias negligentes”.
“Los designios de Eros” (1994) es una exploración de la temática amorosa. Destaca “Las manos de Onán”. “Casa de piedra y sueño” (1997) es una larga elegía, fragmentada, a la muerte de la pareja.
“En el filo del gozo” (2002) es una exploración lograda acerca de la pasión romántica, una crónica poética del inicio y el fin de una relación intensa. La calidad lírica y la sutileza erótica del discurso intimista de Matute alcanzan su cumbre en este poemario. Destacan “Propuesta del higo” y “Mirando tus manos, mi corazón se rinde” (…”Miro cómo se enreda/ entre tus dedos/ mi deseo,/ abismal,/ pez atrapado/ que late/ en medio de furiosos resplandores…”).
“Vida insobornable” (2004) está dividido en tres: Quereres, Lugares y Pesares. Aunque Matute mantiene la madurez y la calidad retórica, la expresión poética en este libro es bastante más sobria que en poemarios anteriores.
“Abalorios y espejismos” es una antología de su obra hasta 1997 (no incluye poemas nuevos) y constituye la mejor puerta de entrada a la obra de Carmen Matute.
Carmen Matute
Ecos de casa vacía
Guatemala: Editorial Rin-78, 1990. 50 páginas.
Los designios de Eros.
Guatemala: edición de autor, 1993. 54 páginas.
Abalorios y espejismos.
Guatemala: Editorial Artemis-Edinter, 1997. 96 páginas.
Casa de piedra y sueño.
Guatemala: Editorial Cultura, 1997. 42 páginas.
En el filo del gozo.
Guatemala: Editorial Palo de Hormigo, 2002. 62 páginas.
Vida insobornable.
Guatemala: Editorial Palo de Hormigo, 2004. 76 páginas.









Un Comentario
Honestamente confieso que este grupo de poetisas guatemaltecas son conocidas de nombre para mí, y no por su obra. Gracias por este teaser y por tu reseña. Creo conocer la paradoja maternal de esas “caricias negligentes”…
La poesía es realmente una forma diferente de narrativa o es la narrativa otra forma diferente de la poesía… no lo sé.