Reseñas: sí, pero fundamentadas January 29
Juan Pablo Dardón ha publicado un artículo del columnista Jaime Barrios Carrillo en donde aboga por espacios para reseñas sobre literatura guatemalteca en los medios tradicionales. Ante la falta de discusión seria que suscita la literatura guatemalteca, la iniciativa parecería buena. Sin embargo, considero que de un tiempo a esta parte, una petición de esa naturaleza realmente es insuficiente.
Una de las virtudes de la democracia es que cualquiera tiene derecho a expresar su opinión. Eso me encanta. Sin embargo, me defrauda que el ejercicio de la libertad de expresión acerca de la literatura guatemalteca no venga acompañado por la dedicación para su estudio profundo.
Esta carencia resultaba comprensible hace veinte años, cuando aún no se firmaba la paz y las carreras universitarias que preparan especialistas aún eran incipientes. También cuando los ahora opinionistas establecidos eran jóvenes entusiastas, supuestamente aún estudiantes.
Pero ahora el entusiasmo no es suficiente. Se requiere de formación específica, de estudio formal, para llevar a cabo una reseña valiosa, técnica, histórica, comparativa, que sirva para algo más que expresar las impresiones o las emociones que causó el libro en el lector o para algo más que expresar la amistad que une al escritor con el reseñista. Por lo tanto, considero apropiado abogar también por la profesionalización o especialización del comentarista literario.
Es común que nos quejemos de la improvisación o mediocridad en otras áreas de la vida social. Considero que también debemos aspirar a una mejoría en el debate de la literatura guatemalteca. Eso principia por estudiar en serio la literatura.
Actualmente, este debate se encuentra en una situación paradójica: quienes opinan, por lo general, no concluyeron sus carrera de Letras en la universidad, estudiaron alguna otra disciplina (lo cual no es excusa para estudiar una de las maestrías en letras que ofrecen las universidades locales), o piensan que ser autodidactas es suficiente (bien por ellos, pero el debate carece de la profundidad que podría tener) y quienes no opinan, por lo general, tienen la formación pero no tienen espacio para expresar su opinión o no tienen interés en la literatura nacional.
En particular, me llama la atención la cantidad de profesionales egresados de los programas de Letras de la San Carlos, Marroquin, del Valle y Rafael Landívar (incluso de la maestría de la URL) a quienes no se les otorga el derecho de expresar su opinión literaria en los medios tradicionales, cuando tienen la formación para hacerlo. Extraño, pero cierto.
Considero que debemos ir más allá de la improvisación que hasta ahora ha padecido el debate sobre la literatura guatemalteca. El entusiasmo me encanta y ojala hubiera más. Pero podemos fundamentarlo y mejorar.


alfa Jan 29
Una de las cosas que más duras de nuestro país, en términos de competitividad y oportunidades es que a las persona que tienen la capacidad académica se les margina por estar “sobrecalificados” y otras veces porque los que tienen maestrías y doctorados “se creen la gran cosa” y por eso no se les brinda el espacio y la oportunidad para que aprendan a ser humildes.
Así es como funciona nuestro sistema, así es como funciona nuestra cultura. Creo que en nuestro país la crítica literaria está fundamentada en los sentimientos, sensaciones y simpatías. No en un verdadero conocimiento de los textos, conozco pocos escritores con un nivel académico y textos que fundamentan su experiencias que son dignos de los espacios culturales, pero se les margina.
El entusiasmo no es suficiente, tienes razón, no es suficiente tener un espacio público y escribir nuestras sensaciones y sentimientos sobre la obra. Creo que debemos aspirar a más, debemos aspirar a realizar una lectura más profunda, comparar y ser objetivos. Analizar el texto y su calidad, en lugar de psicoanalizar al escritor y su forma de vida.
Me alegra que a pesar de ser un escritor marginado por los medios, sigas en este espacio, compartiendo tu conocimiento sobre la literatura guatemalteca, la cual conoces tan bien y realizando reseñas de las obras desde tu Maestría en Literatura Comparada.
Mario Jan 29
La solicitud de que las reseñas y la crítica en general debe ser realizada por personas expertas, considero que es necesario. Sin embargo, como decís, estamos muy lejos de eso. Lo que Barrios Carrillo pretende es abrir esta discusión, que varias veces se ha tocado en este y otros espacios blogueros.
Yo, por experiencia con mis compañeros y mis catedráticos de Letras de la San Carlos, sé que el nivel que tiene la mayoría tiene muchas deficiencias.
Lo único que puedo decir por el momento es que, pese a lo que dice Barrios Carrillo (y que rebate bien Juan Pablo en su blog) es que sí hay personas que están reseñando la literatura guatemalteca, como este blog, el proyecto de F&G Editores, la página de la Sophos, Alan Mills, Javier Payeras, etc., con cierto conocimiento.
Yo espero que poco a poco se ganen espacios en los medios más masivos para reseñar la literatura guatemalteca; poco a poco irán desapareciendo quienes tienen espacio en Prensa Libre y elPeriódico, pero que sólo reseñan libros extranjeros o promocionan la venta de ciertas editoriales.
No me he quitado la bronca, pero ahí está mi comentario…
Manolo Jan 30
Como decían por allá, y aunque no me gusta la frase, tenés la boca toda llena de razón.Es que la profesionalización es lo que hace la diferencia entre el albañil chapucero y el maestro de obra o el ingeniero. Es cierto, la experiencia es una buena escuela, pero cómo vas a saber qué buscar en cuanto a técnica y qué se yo (pues no tengo la formación). Y es que a veces tomamos a la ligera profesiones esenciales. La crítica literaria es una de ellas. Y es que todos tenemos una opinión al respecto de lo que leemos, pero para eso existen medios informales para expresarla.
Abrir espacios está bien, pero mejor que sean espacios usados por quienes entiendan sobre estas cuestiones y no dados por nepotismo o simplemente por afinidad.
Ronald Jan 30
Gracias por sus comentarios! Si la problemática es de fondo, por qué proponer una solución paleativa? Como bien indica Juan Pablo y Mario, los nuevos medios proveen una buena solución ante las viejas prácticas de improvisación, compadrazgo y mediocridad. Sin embargo, el reto continúa. Sigamos adelante! Gracias…
Fedro Jan 30
los blogs no pueden subtiuir nucna a los medios..son cosas diferentes…el blog tiene algo de marginal,lo que no quiere decir que no sea un espacio razonable y aprovechable.Los que hac en reseãs deberían hacerlas por pedido de los periodicos y no por moto propio aunquelaro que se valen las iniciativas personales.Y no es cierto que los académicos sean nec esariamente buenos reseñistas y que sepan hacer periodismo cultural.
José Joaquín Jan 31
A veces vengo por aquí, comento algo, y luego me dicen que es veneno. No es así. Siempre con un poco de temor del rechazo a mi inexperta e insolente opinión, opinaré.
Es cierto que requiere que personas con conocimiento nos guíen y nos recomienden qué leer. En ninguna parte del mundo la libertad de expresión va acompañada siempre de criterio académico. Tampoco es de rechazar de plano al autodidacta: Cortázar nunca estudió letras (era profesor rural y traductor jurado) y sin embargo me acuerdo de una traducción y reseña memorable de los cuentos de Edgar Allan Poe.
El vulgo, los lectores silvestres sin formación literaria -como tu servidor-, nos dejamos llevar más por una reseña emocional que por una más científica o profesional, por llamarle de algún modo. A no ser que éstas últimas tengan un estilo literario atractivo.
Depende también de la intención del escritor, hacia quién va dirigida su obra, quién quiere que la lea. Pongo un ejemplo cercano, el comentario de tu Stripthesis en este mismo blog, cito: “Se trata de una extensa novela de tipo policial pero con un intenso tono postmoderno (intertextualidad, metaficción, ironía), que se establece en correspondencia y como respuesta a El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias.”
Yo, lector silvestre, no sabía a qué se referían las palabras “postmoderno”, “intertextualidad”, “metaficción”. Como no las entendí en el momento, me dije, esa obra no es para mí. Alguna vez leí una reseña de Eduardo Blandón creo que sobre la misma obra y me gustó.
Creo que es válido pensar en reseñas más profesionales, con valor histórico. Es innegable la necesidad de tenerlas, de clasificar las obras según su pretensión estética, histórica, o qué se yo, viendo a futuro, sabiendo que generaciones futuras, cuando los que aquí firmamos ya estemos muertos, y ya no sólo baste la emoción del reseñista para llevar a la lectura, estudio y disfrute de las obras.
Una saludo pues campeón, hoy día de Don Bosco.
José Joaquín Jan 31
Perdón, perdón, no es Stripthesis, es “The Señores of Xiblablá”.
Jorge Feb 7
De acuerdo con la crítica fundamentada. En desacuerdo con que tenga que ser hecha tan sólo por “académicos”.
Existen buenos lectores que no son ni doctores, ni masters, ni licenciados. Y las herramientas se consiguen si se buscan.
Y ojo, no hay que confundir la crítica con el análisis sin sentido del texto, como ocurre con el fromarlismo ruso, por ej. que brinda un enfoque para el que busca la historia y los procesos de cambio social en los textos.
Tampoco estoy de acuerdo en que haya que denigrar a otros que a su vez manejan otras ramas, ya que de ahí pueden venir aportes interesantes. No sirve de mucho el que tiene la naríz metida y acostumbrada a lo mismo.
Por otro lado, para que haya buena crítica, tiene que haber buenos textos que criticar.
Buen día.
Angel Feb 19
Sí, la pasión literaria no es solamente intelectual formal, también el lector que es finalmente quien lee y compra los libros, tiene derecho tanto a dejarse guiar por la crítica como a leer y dar su comentario. El ser académico no garantiza que sea un buen lector y para ser un buen lector no se requiere ser un académico.
Creo que ambos, tanto leer como criticar, son ejercicios que se necesitan en Guatemala, pero los académicos no ejercitan la crítica, porque de lo contrario aparecerían hasta boletines y ediciones artesanales de revistas de crítica, pero no es así. Por otro lado pienso que el académico no necesita un gran maestro para superar su conocimiento incipiente, necesita practicar la crítica si quiere aprender a criticar.
Aprender es necesario no tanto lo es inscribirse a cursos curriculares o extracurriculares para nada más ganarlos. Hay cursos curriculares que no son más que descripción del índice de un único libro y eso no es estudiar. Dios me libre de perder el tiempo en cursos hechos por nerdos insensibles. Prefiero aprender a leer y comentar mis lecturas con otros, o recibir recomendaciones de lecturas de mis amigos, en vista de que la crítica o reseña literaria guatemalteca es silvestre y provinciana, salvo pocas excepciones.
Lástima que para algunos escritores si la crítica es buena se alegran y si les da en las torres, entonces es terrorismo literario. Eso se refleja en la generosa producción mediocre de los que creen que han burlado la crítica porque simplemente nadie se ha pronunciando al respecto, salvo sus amigos que los animan y los reseñan para hacerse notar.
Literofilo Feb 19
Veo que es un mal generalizado en toda la region.