Límites del autodidacta February 7
Respondo con esta ilustración de Quino, a algunas de las interrogantes planteadas en el debate a “Reseñas sí, pero fundamentadas“.

En el incesante debate entre autodidactas y académicos, se tiende a generalizar las virtudes del autodidacta (libre, espontáneo, creativo) y los vicios de los académicos (predecible, mecánico, elitista). Pero pocas veces se exaltan las virtudes de contar con una formación académica, que son varias (una formación sistemática en la materia, debate con maestros y entre pares, reconocimiento oficial, etcétera).
Podría caer en la tentación del populismo y afirmar que debido del rancio (y falso) elitismo de la academia, lo mejor es descubrir cada cual su propio camino. Si nos molesta la improvisación en tantas otras áreas de la vida, por qué la toleramos en el arte y/o la literatura.
Sabemos que el sistema de educación formal guatemalteco tiene graves carencias. Por ello, muchas personas optan por emprender la ruta solitaria del autodidacta, decisión que celebro, hasta cierto punto.
La formación autodidacta tiene sus límites, severos y lamentables. Como la ausencia de debate con personas que, supuestamente, tienen más años de investigar el tema al cual el autodidacta empieza a acercarse. Como la creencia que nadie tiene nada que enseñarle al autodidacta. Como la enorme cantidad de tiempo desperdiciado por el autodidacta, por carecer del estimulo impuesto de las lecturas para la clase y las tareas.
Porque mucho del conocimiento que dicen tener no es verificable, sino se reduce a una declaración que no sido sometida a examen. Si los proclamados autodidactas fueran consecuentes con sus premisas, ni mandarían a sus hijos a la escuela. Pero en su equivocada autosuficiencia, consideran que los estudios no son para ellos…
En lo personal, no tengo una posición dogmática pues soy ambas cosas a la vez: autodidacta y académico. Reconozco las ventajas de ambos sistemas de aprendizaje. Sin embargo, considero que es lamentable aferrarse a ver las ventajas de uno sólo de éstos y, peor aún, desdeñar el aprendizaje formal, a cualquier edad.


Juan Murillo Feb 7
Me parece que si la gente con preparación académica estuviera cumpliendo con la demanda de información y opinión especializada no cabrían los trabajos amateurs. Me da le impresión que la proliferación de legos en el ámbito de la crítica literaria (grupo al cual pertenezco yo) tiene que ver con la reducida o deficiente actuación de los especialistas en la materia.
Valga la aclaración que no estoy diciendo que los especialistas que sí opinan sean deficientes, sino más bien que no cubren la producción literaria (que de por si es reducida) de sus respectivos paises.
Si hubiese abundancia de opinión especializada los ditirambos de los diletantes no tendrían razón de ser o nadie les pondría atención y ciertamente nadie los publicaría.
Me pregunto, igual que vos Ronald, ¿que se hacen todos los graduados de las facultades de letras de mi país? ¿Donde se metieron? ¿A que se dedican?
Siguiendo la linea de tu caricatura: Si no hay carpinteros en el pueblo, no nos queda más opción que hacer nuestra casa con nuestras propias manos, asi salga cochambrosa como el dibujo de arriba.
Ronald Feb 7
Juan, estoy contigo! Dónde están? En especial, cuando tenemos una literatura contemporánea tan cuestionadora y abundante, por qué los críticos académicos en Centro América voltean hacia Europa o el pasado y no asumen los retos del aquí y el ahora? Personalmente, prefiero la aceleración intelectual de pertenecer y no pertenecer al mundo académico y al ámbito autodidacta…
jachguate Feb 7
Ronald:
Me he declarado como autodidacta hace ya varios años… y creo que tu punto de vista es válido, pero tiene mas matices aún.
En mi caso, por ejemplo, he tenido la oportunidad de debatir con colegas de todas partes del mundo, mas y menos experimentados en mi profesión gracias a la existencia de Internet y de sistemas de foros o listas de correo. Especialmente los foros del Club Delphi, que tienen precisamente un apartado de debates, aún cuándo se debate mucho también en los foros técnicos.
También he tenido oportunidad de leer infinidad de libros, gracias al hábito de lectura que desarrollé cuándo niño gracias a los consejos, paciencia y cuidados de mi madre. Cuándo me topo con chavos recién graduados de la U, suelo darme cuenta que no solo no tienen bien desarrollada la habilidad de poner en práctica sus conocimientos, sino que carecen del hábito de la lectura, pues muchos llegan a creer que con tener el título están calificados para desempeñarse profesionalmente, cosa que es lamentable y donde especialmente nuestro sistema educativo chapín falla.
Nunca he desdeñado la educación formal, pero creo que esta, en su estado actual, no forma para seguirse formando, algunos lo intentan en mayor o menor medida, pero el grado de éxito es muy bajo.
Manolo Feb 8
Cómo decía un mi catedrático en la U, no es que la educación superior tenga que ser “universitaria” (o “universal”) sino que la educación universitaria tiene que ser superior. Y el problema es que cuando uno quiere ejercer presión por subir los estándares educativos dentro de las universidades uno corre el riesgo de ser tachado de elitista.
Aún así creo que cualquier disciplina puede ser beneficiada por un poco de profesionalismo y/o educación formal. Por otro lado, una de las maneras de aprender es viendo cómo los expertos hacen lo que hacen. Y dónde se encuentran los expertos? Pues deberían ser atraídos hacia las universidades para concentrar el conocimiento y disceminarno de manera más efectiva y eficiente.
El “autodidacta” exitoso es aquel que por intuición o por suerte ha encontrado los mentores adecuados. Y es que nadie puede aprender si no es a través de los demás. Con respecto a la literatura guatemalateca contemporánea, al parecer es mucho el trigo y pocos los entregados a la cosecha.
José Joaquín Feb 10
Póngame atención. Vamos a ver. Comienzo mi venenoso comentario del día de hoy, estimado excompañero del Don Bosco.
El objetivo de la reseña literaria en un medio es dar a conocer las obras y provocar una acción: que el lector vaya y se compre la obra, o lo contrario, que no se la compre. ¿Y cómo lo logra el reseñista? En caso de haberle gustado la obra, sólo puede entusiasmar al lector -que no es académico, y que probablemente no tiene intereses académicos a nivel literario- si tiene un estilo literario ameno y cercano al lector medio. Para eso no necesariamente se requiere estudio.
Pero, y aquí viene la parte en que estaría de acuerdo con vos, Ronald, esta reseña sin fundamento académico muy probablemente no tiene validez histórica. Ahí están, como vos decís, los límites del autodidacta.
Entonces, yo distingo dos tipos de reseñas: las que sirven para dar a conocer el libro y fomentar su consumo, y las que sirven para documentarlo debidamente, analizando estilo, situación histórica, etc.
El fin último de cualquier escritor es ser leído. Si la reseña académica sirve para entusiasmarlo sin llenarle la lectura de términos académicos, a veces incomprensibles y rebuscados, bienvenida. Si no cumple con el requisito de ser de agradable lectura (o por lo menos de lectura simple), será muy académica, pero el lector se aburre y deja de leerla al primer párrafo.
También creo que mucha gente que se metió a estudiar letras, lo hizo por el simple hecho de aprender a valorar la literatura desde otra dimensión, sin esperar al final de la carrera conseguir chance de crítico. Algo que sí busca Quizás a muchos de ellos ni les interesa serlo. Si hubiese estudiado letras, no me leería un libro que no me gusta sólo para reseñarlo o criticarlo, como vos hiciste con el libro de Méndez Vides. Si no me atrapa ni me atrae, lo dejo aparte, lo tiro a la basura o se lo doy a quien interese.
De último, tu frase central del texto: “La formación autodidacta tiene sus límites, severos y lamentables”, en circunstancias determinadas, podría aplicarse también a la formación académica.
José Joaquín Feb 10
Lapsus: “si la reseña académica sirve para entusiasmarlo”, debe entenderse, al lector.
Manolo Feb 11
Haciendo referencia a una de las cosas que mencionaste en el programa “Libre Encuentro” de hoy domingo 10 de febrero del 2008, que creo tiene relevancia a éste tema: Es el estado de ánimo del escritor o en este caso el “reseñista”. Creo que el oficio (finalmente creo haber encontrado una traducción para “craft“) de escritor se forja en la dedicación. El problema no es ser autodidacta, sino el ser visceral e indisciplinado, pecados contra de los cuales no se recibe vacuna en las aulas universitarias. Cambio mi voto… o más bien lo expando y justifico.
Ronald Feb 11
José Joaquín, no hay peor ciego que el que no quiere ver… También puedes citar: “En el incesante debate entre autodidactas y académicos, se tiende a generalizar las virtudes del autodidacta”, en el que te encuentras. Luego, no desprecies el nivel cultural del “lector”. Por supuesto que el autor desea que lo lean, pero tampoco se debe escribir siempre a lo “Escuela para todos”, “anecdotario” o “Cuentos pajeros”, en los que tanto te esmeras.
Con ese criterio, del escritor/lector “silvestre”, jamás se hubieran publicado obras de “culto” (Joyce, para empezar, Lezama, Sarduy, Asturias y demás). Demasiado complicadas, demasiado complejas para el mundo “silvestre” y acaso por eso hasta las hubieras censurado…Cuando se impone la pobreza interpretativa (la llamas “lectura simple”), no hay esperanzas para la literatura.
Está bien, te puse atención. Pero realmente cuesta dialogar con los que se empecinan a defender una postura tan poco exigente consigo mismos o demandan que en vez de subir el común denominador, lo bajemos. Para qué entonces perder el tiempo intentando razonar cuando parece lo que te gusta es trollear…Me imagino que ahorita mismo estás con el “sí, pero…”
Angel Feb 19
A todos nos enoja el vecino que estaciona su carro enfrente de nuestra casa y nos roba el espacio. Sin embargo, creo que la literatura nacional tiene muchos espacios vacíos, sólo hay que elegir un buen lugar. Si nosotros llegamos temprano, tenemos que parquearnos humildemente hasta atrás, para que los que llegan tarde no se estrésen.
Publicar un blog o una revista de circulacion limitada, no le roba espacio a nadie, todos son aportes valiosos que no merecen la consabida descalificación de los entendidos en temas literarios que han tenido muchas lecturas profundas y que por lo tanto ya saben que es difícil encontrar en un libro a un gran escritor, y más cuando lo has tenido que leer rápido para entregar la tarea. La buena lectura y las buenas lecturas son necesarias en este país.
Si un blog va a entrar en la tradición literaria de Guatemala, será resultado de que sobreviva ál ojo crítico del lector y del crítico. Lamentablemente en Guatemala, escasean los lectores y escasean los críticos. Así que por ahora habrá que esperar a que exista ejercicio de la lectura y ejercicio de la crítica y que a la vez estos sean cada vez más exactos para disfrutar de la lectura y para saber que leemos y que no.
thelma de paredes Feb 19
hermosa forma de intolerancia, borrar un comentario que no agrada…
asì son los `”críticos literarios” de este paìs.
gracias, Ronald, por demostrar la idiosincracia chapina ” si no estàs conmigo, estàs contra mì”