La crítica cultural en Guatemala hoy

Asistí a las dos conferencias sobre “periodismo cultural” que oportuna y felizmente organizaron Libros Mínimos y Sophos el 5 y el 11 de marzo. Si bien el objetivo no se cumplió, las conferencias sirvieron para marcar posiciones. La segunda charla fue mucho mejor que la primera (más sustancia, menos tensión, más madurez). Por mucho, el único medio impreso que está asumiendo riesgos y dispuesto a cambiar y mejorar es La Hora, lo cual se debe al impulso personal de Mario Cordero.

Aunque fue fácil simpatizar con las ponencias de Mario Cordero, Raúl Figueroa, Michelle Juárez y Alan Mills, me identifiqué plenamente con la exposición de Luis Fernando Alejos. Alejos afirmó que “la cultura depende de nosotros” (nuestra noción y práctica) y nos alentó a salir de la concepción tradicional de “periodismo cultural” que aún intentan practicar los medios impresos.

Sin embargo, considero que la interrogante fundamental acerca de la cultura actual en Guatemala no fue abordada durante la reciente discusión acerca de las reseñas en el periodismo del subdesarrollo intelectual que padecemos. ¿Estamos ante un cambio cultural de fondo o ante un mero relevo generacional inmerso aún en la misma noción de cultura?

Se presupone que todos entendemos lo mismo por cultura y talvez ese fue uno de los errores fundamentales de la reciente discusión librada en un espacio de la elite citadina (lo cual celebro pero me gustaría que se ampliara a otros ámbitos). Al menos hubo un intento de diálogo y por eso felicito a los organizadores.

Para comenzar, la noción de cultura de la modernidad y la postmodernidad no son las mismas. Pero más me interesa la forma en que en Guatemala se entrecruzan estas nociones occidentales con la condición de marginalidad con que se desarrolla nuestra escuálida vida intelectual, en donde también se suscitan los fenómenos de exclusión de clase, etnia, género y generación que son tan comunes en otras áreas de la vida social del país.

En mi caso particular, considero que no ha sido lo mismo reflexionar acerca de la postmodernidad y su impacto en la vida cotidiana desde Austin, Texas o Nueva York, que desde un barrio marginal de la ciudad de Guatemala o de un municipio pequeño de Quetzaltenango. Además, he notado que existen diferencias sustanciales si la reflexión la lleva a cabo una persona que ronda los sesenta años (postura quejista con relación a los cambios y de añoranza del pasado) o alguien que ronda los treinta (postura de celebración de las posibilidades que brindan los cambios).

No es lo mismo y por eso merece reflexionar acerca de lo que sucede aquí y ahora, teniendo en cuenta los avances en el pensamiento mundial pero con una clara percepción de que Guatemala no es Estados Unidos ni Europa. La cuestión realmente no era si se elaboran reseñas sobre algún texto, por algún diletante, para su aparición en un medio impreso. Lamento que algunos no cuenten con otros referentes más que sus labores diarias.

No hay que pedirle peras al olmo. En eso estamos claros. Como reflexiona Theodor Adorno al respecto de la crítica cultural y la sociedad, por lo general los críticos culturales expresan los valores y las prácticas del conservadurismo. Las cosas están cambiando y a ellos no les gusta. “Antes sí, había cultura mientras que ahora hay relajo”, repiten.

En particular, porque algunos de los creadores desplazados o silenciados por la crítica hegemónica actual no están reproduciendo los valores que sustentan sino plantando algo nuevo (en qué grado esta afirmación es cierta es lo que realmente me gustaría descubrir).

Existe un mar de fondo al respecto. Una buena parte de la noción de cultura implícita en el debate reciente aún es ingenuamente eurocéntrica, en su concepción, y criolla, en su práctica.

11 Comentarios

  1. Publicado 14 marzo 2008 a las 11:04 | enlace permanente

    Yo creo que el fenómeno se da por un cambio generacional, que implica un cambio de visión en el modo de ver la cultura. El eurocentrismo fue lo predominante en la primera mitad del siglo XX, y muchos se han quedado en esa concepción.

    El problema que yo planteaba es que el periodismo cultural actual sólo le está dando cobertura a las expresiones hegemónicas, que se limitan sólo a anunciar los eventos de los reconocidos centros culturales. Sin embargo, considero que al periodista cultural le falta preparación para asimilar nuevas formas de culturas y de arte, además de salir a la caza de las personas que están haciendo esas formas de expresión.

    Es lo que decís, no se abordó el punto de la cultura departamental, y se abordó el concepto de cultura sólo como las actividades que hacen los artistas (o definir estos es bueno o es de mala calidad). La discusión se centró en la falta de recursos, económicos y humanos, de las secciones de cultura; sin embargo, el cambio de visión, la verdadera discusión, actitudes que debemos asumir los periodistas culturales, no necesita ningún gasto de dinero.

  2. Publicado 14 marzo 2008 a las 12:08 | enlace permanente

    Pues básicamente el objetivo de todo esto era registrar una suerte de diagnóstico de como pensamos y ejercemos el periodismo cultural, como ambos señalan, en esta discusión queda también trazada la silueta de esa extraña sombra que damos por llamar cultura, esa parte es compleja también, vale bien otro diagnóstico, próximamente… Total, gracias a ambos por participar del rollo, en lo personal creo que el ejercicio estuvo muy productivo, se aclararon varias incógnitas de la ecuación, y quedó un aire de reto y entuciasmo, tubo bueno.

  3. Publicado 14 marzo 2008 a las 20:08 | enlace permanente

    Este par de actividades formaron parte de un sano ejercicio de diagnóstico respecto a actitudes, contextos, prejuicios y conceptos. Fue una experiencia de gran valor para mí, participar desde el público o desde la mesa de invitados. Por ratos me dolían las tensiones añejas, debido a la frustración ante el status quo, pero con varios días de distancia, pondré todo en perspectiva. Saludos a todos!

  4. Fedro
    Publicado 15 marzo 2008 a las 14:17 | enlace permanente

    Pues quiero decirlo con toda crudeza: Luis Aceituno estuvo patético,defensivo al principio y delirante al final. Se podría parodiar esta lamentable participación diciendo que SI CANTIFLAS HUBIERA SIDO ESTRUCTURALISTA HUBIERA HABLADO COMO LO HIZO EL SEÑOR ACEITUNO, lo siento no desearía que fuera un ataque personal pero a veces tambien se deben criticar las actitudes,no creen?

  5. Publicado 16 marzo 2008 a las 15:28 | enlace permanente

    Sí, creo que fue positiva la experiencia, sobre todo porque habrá un registro que puede servir a estudiantes y personas con deseos de profesionalizar el periodismo cultural más adelante. Creo que tenés razón, Ronald, que lo que estaba como trasfondo era la reacción (ahora entiendo la palabra “reaccionario”) ante un relevo generacional que desplaza distintas nociones de lo que se entiende como “cultura” y las prácticas sociales, intelectuales y estéticas relacionadas a ella.

    Yo quería hablar sobre los nuevos medios, maneras de integrarlos al periodismo convencional, etc., pero no pude. La actitud de Luis A no permitía ninguna construcción discursiva, ya que todas sus posiciones las blandía bajo un sesgo de autoridad y superioridad que emanaban, incluso, desprecio por nosotros. Pienso que él consideró que la actividad era para reclamar simples espacios individuales o cosas así; con otra actitud se hubiese podido plantear la apertura de blogs en las ediciones electrónicas de los periódicos, una cuota mínima para la actividad local y detalles por el estilo.

    Cabe destacar el silencio cómplice de aquellos periodistas o columnistas culturales (incluso de nuestra generación) frente a estas prácticas sectarias y caducas. Pienso que se conforman con ser el relevo de lo que hay.

    Saludos

  6. Publicado 16 marzo 2008 a las 15:36 | enlace permanente

    Oops, donde puse Luis A, léase: Luis Aceituno. Con Luis Alejos más bien coincido, la cultura y su desarrollo depende de nosotros y de nuestra capacidad de alterar el contexto. Abrazos

  7. Marta
    Publicado 22 marzo 2008 a las 17:59 | enlace permanente

    Me consta que muchas de las criticas contra Luis Aceituno vienen de la cólera y el resentimiento por no tener un espacio en elPeriódico. Quiero dejar claro que por los años que trabajé ahí, se a ciencia cierta que todo aquel que merecía un espacio en el Acordeón lo tuvo. Esto puede doler y lastimar egitos de poetitos, pero es verdad. Lo que ha conseguido que el acordeón tenga tantos años y tantos lectores es el criterio de Luis, cosa que creo nadie se atreve a negar.

    Que sea copy paste es verdad, a veces lo es, ¿de qué otra forma podemos tener acceso a firmas internacionales si no es así? ¿cómo conocemos que pasa en el mundo literario más allá de nuestras fronteras? ¿dónde más en Guatemala hay una ventana a la cultura internacional como la hay en el acordeón?. Es verdad que se encuentra en internet, como dijo Alan, pero todo tenemos internet? y los que lo tenemos sabemos dónde buscar? podemos elegir con criterio? algunos si, otros no. Yo personalmente lo agradezco, porque lo encuentro útil, me alegra el domingo, y esto lo digo como lectora. Creo que la gente que lo critica es la que más quisiera estar allí. No todo tiene que ser nacional, no todo tiene que ser propio.

    Alan, vos sabes que te quiero un montón, así que no te tomés esto a mal, tomalo desde el cariño si?, pero a vos te he escuchado doscientas mil criticas y ninguna propuesta. Se qué lees el acordeón y encontras cosas útiles y eso nunca lo decís. Hablás aquí de los blogs en los medios, como lo que hace El País (en cuya sección cultural trabajé algunos meses) pero no lo propusiste en el foro, nunca me lo comentaste cuando yo estaba allí y a lo mejor algo podía hacer.

    Nunca en 5 años de trabajo recibí un feedback tuyo negativo, si hay tanto que criticar por qué no lo hiciste en su momento? por qué no propusiste? por que ni siquiera me llevaste uno de tus libros?… yo me siento satisfecha con el trabajo que hicimos en elPeriódico, creo que hubo cosas de muchisíma calidad y nuestros lectores lo agradecieron. Se que el periodismo cultural en Guatemala no es perfecto, que le falta mucho, recursos económicos sobre todo, porque talento hay.

    Creo que Luis ha sabido hacer magia para que ese suplemento lleve tanto tiempo y tenga tanto éxito. Luis es una persona talentosísima, con un criterio increíble y una capacidad de analisis envidiable, no creo que exista otro periodista así en Guate, lo digo sinsecramente, Luis está a la altura de mis maestros españoles, entre ellos fundadores de El País…Dicen que se lo tomó con un ataque personal y lo que hay en este foro qué es si no un ataque personal contra él?

    Otro problema que yo he planteado mucho desde adentro, es que el periodismo cultural es el patito feo de los periódico, los dueños, empresarios y demás lo ven como algo decorativo, como el entretenimiento – no es el caso del periódico, pero si una percepción general- aún no se comprende en Guate las enormes posibilidades del periodismo cultural, esto da como resultado que carezca de recursos económicos, poca gente y poco espacio. Bueno, perdón por el testamento que dejé aquí. Beso para Alan y Ronald.

  8. Publicado 23 marzo 2008 a las 8:24 | enlace permanente

    Qué onda Marta, pos claro que no lo tomo a personal, es tu opinión. Y no la comparto. Al menos no totalmente. Pues mira, debo insistir, no se reclaman cuotas personales, sabes bien que no necesito salir en los periódicos de Guate. El boleto a Suecia que tengo en las manos (entre otras cosas) y enviado directamente desde Malmö puede dar fe de mi gestión a través de otros medios.

    Ni el tema es si Luis tiene talento o no, yo mismo disfruto algunas columnas divertidas y me han dicho que su libro de cuentos es bueno. Lo que está en juego es una forma de hacer las cosas; y si tú que estudias esto en España crees que estamos a la altura de El País y que lo que se hace es lo mejor que se puede hacer, entonces quizás los equivocados somos todos nosotros. Deberías explicarnos mejor eso.

    De mi parte, no tengo nada personal, quizás lo único que me molestó muchísimo fue que ningún periódico nos apoyó en la pequeña pelea contra la censura del libro Aldeas mis ojos, eso sí lo sentí una falta de solidaridad terrible, pienso que en cualquier país hubieran dedicado al menos una nota a un libro de poesía censurado por sus propios financistas: hasta tenía pasta de polémica, maja. Pero así vamos, buen viaje y un beso,

    Alan

  9. Publicado 23 marzo 2008 a las 8:40 | enlace permanente

    Sólo agregaría que en mi caso personal (ya que salió a bailar el tema) siempre he tenido el apoyo del periódico La Hora,
    ça sufit !

  10. Marta
    Publicado 23 marzo 2008 a las 21:54 | enlace permanente

    Epa, Alan, nunca dije que estamos a la altura de El País, ni de chiste. Dije que Luis está a la altura de mis maestros de España, que es otra cosa. Dije que al periodismo cultural en Guate le falta mucho. Nunca lo he negado, no hay recursos, ni todo el periódico aquí tiene los mismos recursos que tenía sólo la sección cultural de El País, eso hace diferencia. Sin contar como es vista la cultura entre la sociedad española y los empresarios y como es vista aquí, creo que eso está claro. No hay comparación. Investiga quién recomendó al Centro Cultural de España que publicara Aldeas mis ojos… Lo de meterse a criticar a los tres es un suicidio periodístico, una pena. El día que los periódicos no dependan de los empresarios me voy a emborrachar, con vos si te apuntás… beso y buen viaje para vos también

  11. Lorena Flores-Moscoso
    Publicado 24 marzo 2008 a las 11:33 | enlace permanente

    Mientras pensemos que lo qu hay es lo que hay y tenemos que estar agradecidos estamos como se diría en buen chapín tiesos. Las propuestas necesitan quien las diga, quien las escuche y quien las ejecute. Además, necesitan tiempo, compromiso y recursos para que se consoliden.

    Los conversatorios que se organizaron no eran para lapidar, deprestigiar y/o crucificar públicamente a nadie simplemente era una forma de enterarse qué se está haciendo,cómo, qué puertas hay que tocar, cómo se tocan y cómo los diferentes actores tiene su papel y, para que la la maquinaria funcione como diría Julito, todos deben hacer su parte.

    Guatemala y su gente en general tienen posibilidades,únicamente hay que saberlas aprovechar. Modelos a nivel mundial hay y no se tiene que inventar la melcocha. Todos los que hemos vivido fuera Europa, America sin tilde, Asia o inclusive en la propia América sabemos que todo es un proceso y que en todos los lugares se cocinan habas. No hay ningún paraíso cultural ni el periódico olímpico. Simplemente hay otras condiciones y otra historia.

    Así que desde el espacio geográfico/contexto socioeconómico y educación en donde uno está inmerso hay que hacerlo bien. Aquí y ahora,cada quien en lo suyo. No se le puede pedir a un escritor/artista que haga el terabajo de un periodista; ni a un periodista que se convierta en agente literario ni a un editor que escriba el libro por el escritor.

    Creo que en general nadie la tiene fácil y hoy por hoy eso nos hace ser más competitivos y en algunos casos agresivos. Se celebran los esfuerzos de todo. Felicitaciones a Mario por el giro que le esta dando desde su espacio al periodismo cultural, a Julio por la iniciativa y a los que han estado abriendo brecha con sus propias herramientas.

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