Muñeca mala de Carmen Matute April 8
Muñeca mala de Carmen Matute ofrece una memorable conjugación de cuentos y poemas acerca del amor y el desamor en las relaciones fundamentales en la vida de las mujeres. El libro se divide en dos secciones (“Sombra y vacío” y “Melancólica”) en las que se intercalan versos y relatos, cuatro de los cuales merecieron el Premio Único en los Juegos Florales Panamericanos de Quetzaltenango de 2006.
La narrativa de Carmen Matute contiene una deslumbrante fuerza, asediada por un profundo sentimiento de tristeza, cuya mezcla provoca un efecto oscuro y embriagador como el de los vinos añejos. En los cuentos predomina la descripción poética y las observaciones filosóficas acerca del intenso devenir de las protagonistas, algunas de las cuales viven como si ya no tuvieran nada que perder, como si ya nada les importara.
Haciendo gala de un estilo poético, Matute narra situaciones conmovedoras, con elegancia, erotismo y dolor. Por ejemplo, este pasaje en donde la narradora se refiere a su madre envejecida:
“Me impresionaba mucho verla, porque no podía evitar mis propios recuerdos. Cuando veía sus manos de largos dedos que ya no usaban ninguna joya descansando sobre la blancura de las sábanas, pensaba en las innumerables veces que se alzaron sin piedad para castigarme. Casi siempre era la mano sola, abierta, rápida para el bofetón en plena cara o en la boca que me sangraba fácilmente, sin que le importara que alguien presenciara semejante crueldad” (p. 19).
El tono equilibrado y maduro, sostenido durante todo el libro, puede confundir al lector y hacerlo pensar que se encuentra frente a una novela de episodios fragmentados o “un extenso (y agonizante) poema en prosa” (como me señaló una lectora). En este sentido, se aprecia la secuecia en que fueron ordenados los relatos, lo cual evidencia una esmerada edición.
Muñeca mala, a semejanza de la familia de la narradora de “Penumbra”, se encuentra “plagada de seres retorcidos y violentos, de amores incestuosos, de historias contadas en secreto, irrepetibles ante los extraños” (p. 54). Sin embargo, estos escabrosos asuntos familiares, por la manera en que las historias están contadas, se trasladan como una discreta confidencia, como cuando se comporte con las personas de máxima confianza.
Entre la descripción de situaciones cotidianas, se intercalan agudas reflexiones de carácter metafísico, ontológico. Además, los relatos parecieran impregnados por una embriagadora añoranza, similar a la que brinda la contemplación retrospectiva del edén perdido. En algún momento, la narradora nos confía:
“Fue un tiempo confuso, que siempre me esforcé en olvidar. Fue una época llena de soledad y sufrimiento, después guardada en el desván de la memoria, como se oculta a las miradas de los demás las cosas que nos estorban, que ya no son útiles. Sin embargo, el olvido es solo una quimera” (p.58).
Aunque se trata de una decisión difícil, debida a la calidad de la mayoría de los cuentos, me parece relevante destacar “Muñeca mala”, “En el cuarto oscuro” y “Las hojas muertas”, que ofrece un excelente final a esta cuidada edición. Muñeca mala significa el debút narrativo de Carmen Matute. Como estudioso de la literatura guatemalteca me atrevo a afirmar que Carmen Matute ha escrito uno de los libros de cuentos más memorables de los últimos treinta años en nuestra tradición literaria.
Matute, Carmen. Muñeca mala. Guatemala: Alfaguara, 2008. 114 p.


alfa Apr 8
No puedo dejar pasar la oportunidad de comentar este libro. El cual me ha parecido muy significativo, con respecto a las lecturas que he realizado de otras escritoras guatemaltecas.
Muñeca mala, explora la tormentosa relación entre madre e hija, el vacío del padre y la simbólica relación con la sirvienta de la casa. Todo esto durante una niñez muy solitaria y descuidada. Sin embargo, también explora las relaciones dolorosas con el sexo opuesto, en la búsqueda del afecto y cuidado que no obtuvo en el origen.
Otro aspecto que disfrute del libro, es el cuidado de la edición, que hace uso de los cuentos y poemas, con una secuencia muy bien lograda. Al finalizar el cuento, de forma inevitable terminas leyendo un poema, que puede ser una suave caricia, como un golpe mortal.
He tenido la oportunidad de leer toda la obra de Carmen Matute, a quien admiro por el uso elegante de las palabras y porque en medio de lo desgarrador de los cuentos y poemas, hace que el dolor parezca sublime. Nos vemos en la presentación!