Lecturas varias: El huesped, Wasabi, M.F y otros cuentos, Fuga permanente, La apariencia de las cosas, Bonsái, Historia de un hombre June 25
“El huésped” (2006) es la primera novela de Guadalupe Nettel (México, 1973). Se trata de una narración fluída, bien estructurada, sobre la ceguera, su irrupción, la subcultura que engendra. El inicio, que trata sobre la manera en que la protagonista y su familia encaran la muerte temprana de un hermano menor me pareció la mejor. Una de las frases que me gustó:
“Eran tantos años de observar cada uno de sus gestos, cada expresión, cada actitud, que Diego acabó por creer que yo sabía algo muy profundo acerca de él (aunque probablemente él mismo no supiera qué) y yo por fingir que en realidad lo sabía” (p. 17).
“Wasabi” (1994) fue la tercera novela de Alan Pauls (Buenos Aires, 1959) y trata sobre un novelista argentino que intenta escribir una novela durante su estadía en una residencia de escritores en Francia. Una frase:
“Pero enseguida toda melancolía desapereció, y una radiante comprobación vino a reemplazarla: la obra literaria de Klossowski, ¿no había tenidosiempre para mí el brillo de una excepción, su carácter frágil, solitario y perecedero?” (p. 27)
“M.F. y otros cuentos” (2005) de Gonzalo Málaga Ortega (Perú, 1968). Un libro de nueve cuentos bien escritos, sobre Lima, el amor y la literatura. Una de las frases que me gustó:
“La plaza a la que se acerca le da al centro de Lima un aspecto de ciudad abierta a todo y a todos los excesos de una capital premoderna y desbordada de mugre pero viva; esencialmente llena de una vida agresiva, medio deshecha y repulsiva hasta llegar a ser casi bella” (p. 64-65).
Mi favorito: “Tres semanas, tres días”. “M.F.” se trata del hallazgo de la novela inédita de Borges.
“Fuga permanente” (2001), cuentos de Gabriela Alemán (Ecuador, 1968). 10 cuentos eruditos. “Prisión de ámbar”, el cuento inicial, se relaciona con “Respiración artificial” de Piglia y en algún momento trata sobre un manuscrito perdido de Nietzsche. Una frase, tomada al azar:
“No hay duda, todos los eventos importantes de la vida se realizan en la oscuridad o por lo menos en una prisión de ámbar. Me paré y fui a buscar otras dos bebidas. Cuando volví había pasado algo allí adentro, su imaginación no se movía más en el vacío. Tomó el vaso y siguió, ¿usted sabe la diferencia que existe entre las creencias y los hechos?” (p. 21).
“La apariencia de las cosas” (1997), cuentos de Pablo Brescia (Argentina, 1968). 28 cuentos experimentales y eruditos. “La novela de Borges” trata sobre el hallazgo de una novela inédita de Borges. Una cita tomada al azar:
“Represento una clase cultural (más bien social) alienada, marginada, en vías de extinción: soy un lector. En estos días, el amor por los libros puede considerarse casi un sacrilegio; siempre hay algo más urgente que hacer” (p. 99-100).
“Bonsái” (2006) es la primera novela (corta) de Alejandro Zambra (Chile, 1975). Se trata de una narración circular, literaria, con frecuencia reiterativa, sobre el proceso de escribir una novela. Por ejemplo, esta cita:
“Se avergüenza, entonces, de Bonsái, su novela improvisada, su novela innecesaria, cuyo protagonista no sabe, ni siquiera que la elección de una maceta es una forma de arte por sí misma, que un bonsái no es un árbol bonsái porque la palabra ya contiene al elemento vivo. Cuidar de un bonsái es como escribir, piensa Julio. Escribir es como cuidar de un bonsái, piensa Julio” (p. 86-87).
“Historia de un hombre” (2008), novela corta de Otto Wilhelm (Guatemala, 1947?). La sencilla historia de un grupo de vagabundos, cada cual con su pasado y su conjunto de anhelos. Una excelente reflexión sobre la vida, que puede servir también como una sutil parodia sobre el mundo intelectual de la periferia, con sus pretensiones grandilocuentes contrastadas con las severas limitaciones en que se desarrolla. Una novela corta, filosófica y real.


Guillermo B. Jun 26
En estos momentos leo “Wasabi”, de Pauls. Me parece que vale la pena detenerse en este autor, leerlo con la atención que demandan sus minucias, lanzadas como detalles sin uso, y que a la vuelta de la esquina vuelven como monstruos alimentados por las páginas transcurridas. “El pasado”, otra novela de Pauls, es simplemente impresionante, obsesiva y obsesionante; material de lectura obligatoria de lo contemporáneo.