Los buscadores de oro de Augusto Monterroso September 19
Los buscadores de oro (1993) de Augusto Monterroso (1921-2003) es un breve libro de memorias literarias. Este testimonio de vida es también un sutil ejercicio de ambigüedades, en el cual el autor se abstiene de realizar afirmaciones tajantes acerca de la infancia, la literatura y el destino.
Monterroso creció entre Tegucigalpa, Puerto Barrios y Guatemala, en la práctica constante de lectura.
“Los caminos que conducen a la literatura pueden ser cortos y directos o largos y tortuosos. El deseo de seguir en ellos sin que necesariamente lo lleven a ningún sitio seguro es lo que convertirá al niño en escritor” (p.49).
En uno de los capítulos más interesantes, el XVIII, Monterroso contrasta la vida bohemia francesa decimonónica con la centroamericana a principios del siglo veinte. Inicia con la empresa del novelista francés Henri Murger, se detiene en Rubén Darío y Gómez Carrillo y concluye en la escena bohemia en Tegucigalpa, que su padre vivió.El capítulo XXII narra el hundimiento de su padre, gerente de un cine-teatro, rodeado de amigos
“fracasados y nostálgicos de éxitos imaginarios en el pasado” (p.107).
Este nostálgico esbozo biográfico de Monterroso termina con el fin de la infancia.
Monterroso, Augusto. Los buscadores de oro. México: Alfaguara, 1993. 124 p.


lester Oliveros Ramirez Sep 19
Agusto Monterroso, no se sabe Guatemalteco, ni Hondureño, ni Mexicano, sin embargo cuando habla de cada uno de estos sitios lo hace con una admiración parecida a la de un patriota… en su caso, se le perdona con gratitud. Y acerca del libro, me gusto ese despertar sexual que el asocia luego con varios premios o regalos de la vida, que no disfruta por completo porque no se siente merecedor de ellos.
Saludos Ronald, te deje un comentario también en la nota sobre el Megadroide MOrfo-99, de el gran compa Julio Calvo Drago.
Ronald Sep 19
Lester, gracias por tus comentarios. Aprecio el testimonial sobre el proceso de Julio Calvo Drago porque nos ofrece claves para entender su trabajo, que tanto admiramos. Y por supuesto, este sobre Monterroso o cualquier otro que quieras dejar, bienvenido. Saludos,