Nobel 08: El gesto eurocéntrico

Horace Engdahl secretario de la Academia SuecaEl Nobel de este año, otorgado al francés Jean-Marie Gustave Le Clézio, no puede dejar de interpretarse como un gesto eucéntrico, en particular después de las recientes y lamentables declaraciones del secretario de la Academia Sueca Horace Engdahl:

“no se puede escapar del hecho que Europa es aún el centro del mundo literario”.

Al margen de la calidad literaria de Le Clézio, este reconocimiento europeo enmarca ahora la forma en que consideremos su obra, aportándole un elemento paratextual tan incómodo como ineludible.

En las declaraciones aludidas, el profesor Engdahl había observado que la literatura estadounidense no participa en el “gran diálogo de la literatura” que, queda entendido, hegemonizan los europeos. Por supuesto que en tales aseveraciones ni se menciona el papel que desempeña actualmente la literatura latinoamericana en dicho “gran diálogo” (acaso como lectores, comentaristas o traductores de obras europeas).

Tal es la aceptación de esta “condición” que muchos de los escritores latinoamericanos peregrinan o se mudan a Europa para estar cerca del “centro del mundo literario”, mito que ha sido reforzado durante siglos de subordinación al imaginario eurocéntrico. Tal es el afán de aceptación europea que padece la mayoría de escritores latinoamericanos contemporáneos que ni siquiera notan la condición paradójica que implica dicho desplazamiento, como lo hiciera Naipul, el Nobel más incisivo de los otorgados recientemente.

Una nota reciente incluso le celebra, irreflexivamente, a Le Clézio otra clásica acción eucéntrica (“Vive 12 años en México. Se mueve, esencialmente, entre las culturas indígenas, de las que toma la voz”, dice la nota), la representación/ apropiación/ suplantación de la otredad. Al hablar por “los que no tienen voz” (indígenas, mujeres, migrantes, los pobres, etc.), en la mayoría de los casos, de hecho suplantan, toman el lugar o impiden que lo hagan quienes pueden hablar por sí mismos. “Tomar la voz” es cometer cierta sobre-escritura, tachadura, del signo originario…

El profesor Engdahl mencionó que la literatura estadounidense está demasiado aislada, es demasiado insular. Acaso, desde América Latina, se puede decir lo mismo de la literatura europea. Que escriban de “la otredad”, desde la “mirada europea” (para parafrasear ese famoso título de Conrad), no implica representar la otredad, como lo ha señalado consistentemente el escritor Chinua Achebe.

Hasta el filósofo Slavoj Zizek, con toda su supuesta postura de irreverencia y ruptura, padece el mismo síntoma eurocéntrico. En su extenso alegato sobre la situación del mundo después del once de septiembre, mencionaba que el Tercer Mundo no tenía nada que aportar al debate contemporáneo (Welcome to the Desert of the Real, 2002; particularmente el capítulo Conclusion: The Smell of Love). La única sálida que Zizek vislumbraba a lo que ponderaba como un monólogo estadounidense era una Europa unificada, nada de conversación pluralista, inclusiva, inter-cultural.

De hecho, si tomamos el Nobel como índice de la corrección política inclusiva, podemos constatar que la representación de la otredad ha disminuido desde el inicio del siglo, reflejando una imagen falsa de que sólo los europeos blancos escriben (y sus descendientes latinoamericanos o europeos). La calidad literaria, creo, está más allá de consideraciones étnicas, de género, pero un examen a primera vista de los nombres y los rostros de la literatura hegemónica, europea, contradice esta afirmación.

Por ejemplo, una constación similar sucede al entrar al sitio elboomeran, que se anuncia como “blog literario en español” y se administra desde España: todos los escritores son europeos blancos o criollos latinoamericanos. A pesar de la inclusión de una sola mujer, a pesar del valioso aporte de numerosas mujeres a la literatura hispanoamericana contemporánea, ninguno de los escritores seleccionados es, digámoslo directamente, indígena, afrodescendiente, moreno, chicano, mulato, transgénero o demás.

Por favor, no tomen estos comentarios como un reclamo. Son tan sólo observaciones, reflexiones, datos para contribuir al supuesto “gran diálogo” de una literatura plural, inter-cultural, conflictiva, interesante, que está sucediendo en el mundo actual, un mundo de múltiples centros y níveles de significado. El mismo profesor Engdahl comentaba, al respecto de la literatura estadounidense, “la ignorancia es limitante”. Por supuesto.

Habiendo realizado las consideraciones anteriores, bajo la perspectiva del postcolonialismo, no queda más que leer la obra de Le Clézio, intentando descubrirla despojada de todo este ruido extra-literario, si es que dicha lectura es posible.

Foto: tada del sitio aftonbladet.se

26 comments

  1. E. Cárdenas Oct 12

    Buen día. Sr. Flores, espero que usted tampoco tome mis comentarios como reclamos o ganas de llevar la contraria (más bien creo que sus lectores lo podrían tomar así y no es así).

    Estoy de acuerdo con casi todo lo que expone en este post, mucho, pero me llamó la atención lo de la “otredad”, porque recién indagué sobre un libro suyo “El Informante Nativo” y es justamente eso. Me gustaría, si es posible, que me indicara si no estoy en lo correcto.

    Gracias.

  2. Ronald Oct 13

    Por su supuesto, Cárdenas, una lectura superficial de mi novela El informante nativo (de los comentarios sobre mi novela) puede conllevar a esa equívocada conclusión.

  3. E. Cárdenas Oct 15

    Buen día. Le soy sincero Flores, yo leí superficialmente su obra El Informante Nativo este año en Filgua y encontré en ciertas partes el “mito del buen salvaje” y en cierto sentido puedo asimilar, también superficialmente, el concepto de otredad. He leído sí, muchos comentarios sobre ella (todo lo que salió en los diarios y blogs de Guatemala) pero son literarios y su obra me parece interesante para ser analizada por su contenido antropológico y social. Sé que es extenso pero sería entonces muy interesante si usted mismo habla de su obra y el porqué yo estoy equivocado.

    Hoy también leí rapidamente “Errar la Noche” (en Artemis mientras esperaba a alguien, espero poder comprar pronto alguna de sus obras) y al igual que en El Informante Nativo, su prosa me parece muy interesante y creo que usted tiene un estilo propio, algo dificil de encontrar en los demás escritores contemporaneos, que únicamente parecen copiar un poco por acá y otro por allá, más producto de lo que les han influenciado (y muchas veces por lucirse).

    También veo que usted escribe mucho sobre temas historicos y antropológicos, y como la lectura cientifico social es mi favorita, entonces su temática no me parece tan interesante (obvio, no quiere decir que no lo sea) y muchas veces encuentro conceptos que divergen con eso en su obra. A lo que voy es a que en los circulos cientificos sociales, la literatura con esas características carece de fundamento e interés en temas que le conciernen a ellos, pero culturalmente, en mi opinión, es más importante porque el publico la digiere más y tiene más contacto con ella.

    Ahora pregunto, hasta qué punto un artista puede sentir responsabilidad cuando toca dichos temas sin alterar su obra, o hasta dónde puede estar conciente de que su obra se enmarca en su contexto ideológico y en su momento histórico social?(pensando también en su ejemplo de la obra de Le Clézio)

    Gracias por la oportunidad de dirigirme a usted.

    Un saludo.

  4. Alan Oct 16

    Me parecen muy lúcidas tus reflexiones, sobre todo porque enfrentan la resignación latinoamericana (en Brasil no es la excepción) a ser comentaristas, traductores y exégetas del gran diálogo occidental, en el cual participamos apenas como aquellos primos pobres que llegan tarde al cumpleaños y que sólo les dejan romper la piñata cuando el muñeco ya está casi sin dulces. Acabo de leer a Le Clézio y me parece un extraordinario escritor, aunque siguiendo tu razonamiento (leo en la solapa del libro “El africano” que Deleuze y Foucault eran admiradores de Le Clézio) no dejo de pensar que también este Nobel no sólo es una gestualidad europeizante sino también, quizás, un reconocimiento oficial del establishment literario occidental a las emanaciones francesas con aromas postestructuralistas, la modernidad saludando su posmodernidad…

    Quizás estoy hilando fino… Nos vidrios…

  5. Ronald Oct 16

    Estimado Cárdenas, a diferencia de otros autores guatemaltecos, prefiero no hablar de mi obra, a menos que sea inevitable. Ahí está lo que quise decir, sujeto por supuesto a interpretaciones y tergiversaciones. Como autor, corro el riesgo. Le agradezco su buen concepto de mi estilo y esfuerzo literario. Sobre la responsabilidad del autor, posteriormente espero dedicarle alguna reflexión a los casos de Sartre, Grass y Kundera, que, en mayor o menor grado, proyectaron su culpa a toda la sociedad. Para discursos morales , creo, está la religión y no la literaratura (a menos que ésta se conciba como la religión de los ateos, cosa común). Qué tan concientes estamos? Depende de nuestro grado de lectura de la realidad, qué tantos nos adelantamos, nos atrasamos o nos adecuamos a la tendencia predominante de un momento histórico dado. Eso lo juzga el tiempo y los lectores que acierta, se equivocan o permanecen en silencio. Gracias por sus comentarios, aunque en ocasiones no estemos de acuerdo.

    @Alan, gracias por tus siempre agudas reflexiones. Premio europeo al europeo que opta por lo exótico… bostezo. Saludar su propia postmodernidad, es como mirarse el ombligo. Dónde está el riesgo de premiar la otredad como tal? A los latinos, con este premio, nos/les queda el consuelo de que este europeo “nos conoce”, “ha viajado o vivido” por acá, bien por él. Pero la Academia como tal, acaso valora más esa experiencia que el de vivir y escribir desde acá. Hilemos filo, o grueso, en el textil contemporáneo. A ver qué figuras encontramos… Saludos!

  6. D. Vásquez Oct 16

    Estimado Flores:

    Leí con atención toda la discusión con Cárdenas respecto a la idea de “otredad” en su obra “El informante nativo”. Por lo poco que sé de la obra, y por lo que sí sé de antropología, de buenas a primeras puedo asumir que es una recreación de la otredad la que usted hace en el libro, a menos que su vida sea igual que la del personaje Viernes, y que incluso se confronta con su identidad indígena, no sé. De ser así no hablaríamos de otredad, de lo contrario sí. Con respecto a su último comentario, creo que en la literatura hay moralidad de forma consciente o inconsciente, y en caso de lo último el escritor, aunque pedantemente asuma su neutralidad e incluso su superioridad moral por el hecho de escribir, proyecta al final sus propios prejuicios, estereotipos y visiones de la realidad en su obra. Y esos son juicios de valor, y por lo tanto moralismo. Y pedir la apertura de la literatura mundial (eurocéntrica) y al mismo tiempo juzgar a nuestros lectores según “aciertan” o se “equivocan” al evaluarnos me parece una contradicción no tanto superficial, sino conceptual. Yo al menos creo que para eso es la literatura: para abrir subjetividades, no para derimir cual es la verdadera intención del autor, si tal cosa existe en la literatura. O peor aun, para que el autor diga como se debe interpretar algo que, por su misma naturaleza, está abierto a muchas interpretaciones. Sino, mejor hacer trabajos académicos (en especial de las llamadas “ciencias puras” o “ciencias exactas”), ahí sí muchas veces se acepta la interpretación del autor como la única y valedera.

    Saludos cordiales,

  7. Ronald Oct 17

    D.Vásquez, le agradezco sus opiniones contundentes, acaso neutrales, desde la suposición de lo que es mi obra. Hasta pronto,

  8. E. Cárdenas Oct 20

    Gracias señores por los comentarios con relación a mis comentarios y por este espacio de discusión.

    Sr. Flores, retomando el punto de su post, el Nobel siempre será el premio Nobel, pero ante esa actitud de los academicos europeos, usted cree que como latinoamericanos, con una cultura milenaria (en especial en ciertas áreas) universalmente importante, podriamos aspirar o pretender a un premio similiar, emulando un movimiento como el de Unasur en la política, para premiar las letras no digamos solo latinoamericanas, porque caeriamos en lo mismo, pero sí universal y más incluyente hacia otras culturas y desligarnos de ese hegemonía yanqui y europea? Un premio moderno que reconozca el multilingüismo original de América incluso?

    O darle más difusión a los premios regionales importantes, y a premios de renombre como el de Casa de las Américas?

    Nos queda sólo lamentarnos o esperar a que el Nóbel sea otorgado a un latinoamericano o en su opinión, qué podriamos hacer al respecto?

    Un saludo.

  9. Nicté Flores de Paredes Oct 22

    Señor Flores.
    me quedé sin ganas de leer su libro “la rebelión de los Zendales” luego de leer el extracto que publicó Siglo XXI donde evidencia una escasa investigacion y una posicion bastante folklorista en cuanto a los ritos indígenas coloniales. cosa que se evidencia al colocar plantas nativas de europa (toronjil y hierbabuena) en un rito celebrado en una época cuando aún los curas no habían traído dichas plantas a américa ni las habían incorporado las culturas locales en sus rituales.
    coincido con el señor Cárdenas, en que, los estudios socio-antropológicos disfrazados de novela no son tan interesantes para los que tenemos contacto diario con el tema, es donde su novela parece un “código da vinci”, jalado de los pelos para condescender con la “intelectualidad” banalizada de los lectores de best sellers.

  10. Ronald Oct 22

    @ Cárdenas, me interesaba subrayar el carácter provincial de un premio supuestamente internacional. Sobre iniciativas regionales, depende de las instituciones culturales latinoamericanas, del valor que le otorgan los lectores a las obras apartir de que obtienen o no obtienen ciertos premios. Agradezco sus oportunos comentarios y atinadas preguntas.
    @ Nicté, admirable tu capacidad para deducir de un fragmento la calidad (o falta de) de toda la obra. Me encantaría, para corroborar , que compartieras las fechas en que según tus investigaciones llegaron dichas plantas a América. Por cierto, te felicito por tu interesante blog.

  11. D. Vásquez Oct 23

    A Flores:

    Una pregunta: Aparte de las crónicas coloniales, como los trabajos de Las Casas y especialmente Ximenez, ¿usó alguna otra fuente bibliográfica que abordara el tema de las rebeliones coloniales de la región tz’eltal (no zendal)? Me asaltó la duda cuando vi el comentario de Nicté, le agradecería que me comentara que obras utilizó, aunque yo sé que no tiene nada que ver con el tema principal de este post, o quizá sí. De antemano muchas gracias.

    Saludos,

  12. Ronald Oct 23

    D. Vásquez: te propongo que leas el libro. Es parte del trabajo del buen lector o del crítico descubrir ese andamiaje textual (en referencias directas, implícitas, o en su ausencia). Saludos,

  13. Mario Oct 23

    Estoy de acuerdo con el post, sobre todo por el análisis de esas declaraciones de Engdahl que son excluyentes y eurocéntricas, como decís. Sobre Le Clézio, no sé si las declaraciones de Engdahl captadas por AP influyeron para escoger para este año a un europeo con vistas en América; sobre el francés, no tendría queja, porque al final de cuentas es un buen escritor, y lo que debe ser revisado es la decisión (o decisiones) de la Academia Sueca.
    Al revisar la lista de los candidatos latinoamericanos al Nobel, de igual forma están presentes autores que siguen un canon europeizante, como Vargas Llosa o Fuentes.
    Son, pues, lamentables las declaraciones de Engdahl porque marginan, de tajo, a escritores “alternativos” como la generosa Oates, otra de las eternas favoritas.

  14. D. Vásquez Oct 23

    R. Flores: Gracias por su comentario, en realidad eso que usted me dice ya lo sé, pero es precisamente porque no tengo el tiempo para leer el libro, y aprovechando que usted tiene este espacio, pues aproveché para preguntarle. Como le dije, el tema me asaltó cuando vi el comentario de Nicté, de lo contrario ni se lo hubiera preguntado. Igual, gracias por la invitación, pero por el momento no podré consultarlo.

    Saludos,

  15. Nicté Flores de Paredes Oct 23

    me encanta su forma de zafar bulto. es claro que no hay una investigación rigurosa, eso es lo que hace que los europeos se crean más importantes, ya que no conocen estas realidades investigan para recrearlas ( o lo intentan)
    pero bueno, al lector hay que ganárselo, atrapándolo con el tema, o la narración, porque no tiene la obligación de leernos.

  16. Alan Oct 23

    Púchica Ronald, nunca vi tanta rabia de los “lectores” hacia un libro que no han leído ni desean leer. Si Piglia nos ha enseñado que el nuevo escritor es el que crea un nuevo tipo de lector, podríamos ahora decir más apocalípticamente que el nuevo tipo de “no-escitor” es aquél que inventa a sus potenciales “no-lectores”, jajaja… Y es que estos comentarios que te ponen son la pura creación de los trópicos, con su carga de desdén, bajas pasiones y escasa de voluntad de ir al encuentro del Otro. Claro, a menos que sea el Otro que nos permite ganarnos el sabroso pan en algún tipo de institución diseñada para el efecto.

    Te saludo como lector que disfrutó La rebelión de los zendales, sobresaliente obra de FICCIÓN.

  17. D. Vásquez Oct 23

    A. Mills:

    No se me hace extraña la forma de defender a su colega, en realidad me parece que usted cae en el mismo juego que dice criticar, y es el de argumentar basándose en generalizaciones. Así como la señorita Flores argumentó despectivamente ante una obra que, si bien es de ficción (es y será literatura) pretende – al basarse supuestamente en fuentes documentales – erigirse como algo casi histórico, usted también cae en las mismas generalizaciones al argumentar que, por el simple hecho de criticar algo (y eso que aclarando que no se ha leído el documento) ya se es parte de los “trópicos”, lo cual por cierto me recuerda las ideas prepositivistas y altamente racistas de De Pauw a finales del siglo XVIII. Es interesante ver también como, después de supuestamente hacer una crítica al europeísmo, usted mismo cae en juicios similares a los de los intelectuales de primer mundo (y que conste que ya no todos piensan así) de catalogar, cual flaneur o esnob de Baudelaire, como debe ser el mundo y como está ordenado en categorías de cantina.
    Le doy la razón en el sentido de que sin conocer las obras no se puede argumentar de forma coherente y contundente (o hacer una “crítica inmanente” como decía Walter Benjamin), pero eso no justifica el que no se puedan hacer críticas basadas en reseñas que el mismo autor incluso permite publicar en su blog. Obviamente la crítica no va a ser tan fuerte, tan extensa ni tan específica como si se hubiera leído el texto, pero demeritarla de entrada sin mayor razonamiento me parece insensato. Con respecto al encuentro con el “Otro” (supongo que está hablando en términos generales, y no solo étnicos), creo que desde que se toman categorías de los que no aceptan lo otro (como el término “zendales” en lugar de “tz’eltales”) pues no hay mucho que argumentar a favor del otro, a solo que se caiga en juegos discursivos de diz que tinte posmoderno. Y finalmente, el pedir las referencias no debe ser motivo para que, cual intelectual en su torre de marfil (como decía Sainte-Beuve achacándoselo a De Vigny en el siglo XIX) se rehuya de dicho favor bajo la excusa de leer la propia obra. Creo que no solo debe revisar, señor Mills, las carencias epistemológicas de aquellos que critican su obra y la de sus amigos, sino sus propias contradicciones discursivas. Espero que esto no lo tome a mal, y aclaro que la discusión no se daría a malentendidos de haberse desarrollado frente a frente y no por medio de un blog.

    Saludos cordiales,

  18. E. Cárdenas Oct 23

    Buen día. Interesante la actitud en la participación del señor Alan Mills, sin argumentos relacionados, con la ya acostumbrada palabrería y citas literarias de su gremio, partiendo de que encuentra “rabia” en los comentarios y discusión con el Sr. Flores sobre su obra, quien cordialmente ha permitido en este espacio en un acercamiento con sus lectores y posibles lectores y estudiosos de su obra.

    Me pregunto si con esa misma sensibilidad y particular apreciación de la realidad es con la que construye su obra el señor Mills, o si la única razón por la que él lee o se gana “un sabroso pan” en la Biblioteca Nacional de Chile en el Festival Poquita Fe y no en Corralejos como el resto de sus colegas, es por el uso de la Otredad (o su “ir al encuentro del otro”) en poemas basados en un imaginario.

    Como han dicho y se ha reconocido arriba, esta discusión es en base a las reseñas, quedará para un futuro un análisis más profundo y una discusión a otro nivel, luego de leer la obra del Sr. Flores.

    Un saludo y gracias.

  19. E. Cárdenas Oct 23

    Respecto a la obra de Mills, afortunadamente existe Youtube, así los lectores (y “no lectores”), sabemos qué libros comprar, y definitivamente qué no leer, ya que podemos escucharlos antes. Escuchese el poema que inicia con “shic’, shic’ sabros’ delicios’”

    http://www.youtube.com/watch?v=uvRWT1VSPFU

  20. Ronald Oct 23

    @Mario, justamente y el editorial que escribiste sobre literatura indígena http://www.lahora.com.gt/notas.php?key=38037&fch=2008-10-11, es una forma excelente de abordar el tema. Realmente tu trabajo crítico desde http://www.lahora.com.gt y tu blog son una propuesta sólida, una alternativa oportuna que aporta el debate.
    @Alan, gracias por tu gesto de amistad y tu humor. Ya sabes lo que dicen del rugby, cuando llevas la pelota es cuando intentan derribarte. A las descalificaciones que tanto vos como yo hemos recibido en algún momento o al mismo tiempo, ni modo. La mejor respuesta es seguir escribiendo y vaya si vos lo hacés.
    @ Nicté, no pretendía “zafar bulto”. Simplemente creo en la comunidad del conocimiento y si tú tienes un dato histórico que señala adecuamente mi falta de investigación, compártelo, así aprendemos todos. Y creo que como escritor te he atrapado, pues has comentado varias veces. Gracias por tus visitas y comentarios.
    @ Diego Vásquez, estaba por responderte pero… no tengo tiempo :) !!!
    En fin, al menos logré en alguna medida lo que pretendía. Subrayar esta lectura, que en estos comentarios se ha circunscrito a mi propia obra. Espero que en el futuro, otros lectores o ustedes mismos, lean con el mismo enfoque y cuestionamiento la literatura guatemalteca contemporánea y, basados en sus observaciones sobre lo que han escuchado, leído de mi obra, creo que se llevarán una impresión fuerte de la tendencia predominante en nuestra tradición nacional. Así que logré lo que me propuse. Gracias.
    Saludos a todos,

  21. Alan Oct 24

    Bien, es que en serio, esa rabia merecería mejor destino, es lo que siempre pienso. “Rabia”, en este caso, es la palabra que uso para designar la obliteración de una obra, decidiendo de antemano “no leerla”. Creo que me refería, sobre todo, al comentario de la señora Nicté Flores.

    Ojalá todos ustedes, respetables estudiosos (sin ningún sarcasmo, es notable que son personas de alto nivel), se permitan hacer una lectura crítica del libro La rebelión de los zendales. Es tan fácil como ir a una librería, comprarlo, abrir las pastas y decidirse a leerlo: a partir de ahí se puede elaborar un diálogo con mejores cauces.

    Con lo otro, cuando hablo de los “trópicos”, está claro que me incluyo; la verdad estoy intentando reflexionar (a través del pensamiento poético) sobre este asunto desde hace mucho tiempo, puede verse en varias cosas que he escrito.

    Siempre he pensado que el humor es “reír con” y no “reírse de”.

    El humor siempre es y será un desafío y la última frontera para detener todo tipo de violencia. Por eso también me interesó tanto esta discusión, realizada sobre un libro que de antemano se decide “no leer”. Honestamente no lo hice sólo por defender a Ronald, un buen amigo, sino sobre todo para intentar motivarlos a leer, de una vez por todas, sus libros, que yo creo son relevantes para nuestro panorama literario ( al igual, obvio, que la producción de varios otros autores de diversas generaciones).

    Y señor Cárdenas: está claro que puede decidir no comprar o no leer libros, en realidad no creo que eso modifique en algo la opción que en lo personal he hecho por escribir. Yo me gano el pan escribiendo, lo cual me llena de orgullo y satisfacción. Procuro leer en diversos espacios, que van desde bares como Corralejos (un saludo a mis queridos amigos) o en escuelas rurales en Colombia o El Salvador, hasta la Biblioteca Nacional de Chile y próximamente en otros espacios de varios países de America y Europa (deseando en algún momento trascender a los otros continentes hermanos).

    El poema “shicsabros” aparecerá próximamente en la revista Aufgabe (USA), con traducción de la extraordinaria Jen Hofer. ¿Y para qué le cuento eso, si Ud., Señor Cárdenas detestó el texto? Ah, pues por eso, para que mire que por un lado usted decide que no le interesa mi trabajo y en otro lugar y momento, otra persona decide que sí le interesa: pienso que es más o menos así que funcionan las cosas. Discutiría con Ud. el abordaje de la “alteridad” en ese texto, pero sería tonto hacerlo con quien no quiere.

    Sigo con Piglia, muy interesado en cómo se crea la idea de “lector”. También me interesa pensar en cómo se manifiesta autoridad y poder a través de lo que decidimos leer y “no leer”. Saludos a todos, mi intención nunca fue ofender (me considero a mí mismo “tropical”), sino crear este territorio de divergencia.

    Suerte en este camino, Ronald, sigamos escribiendo.

  22. E. Cárdenas Oct 25

    Buen día. Señor Mills, gracias por su respuesta, y una disculpa Flores, por desviar nuevamente el tema central de su post.

    En mi comentario anterior, Mills, me refería a la forma en que los escritores, tal como lo hace usted ahora y caso de manera inconsciente, inoculan y desplazan una discusión y la adornan con palabras grandilocuentes en frases como “la obliteración de una obra”, en todo caso sería “obliteración de la posible lectura de la obra”, no de la obra en sí.

    En ningún momento, y me gustaría que me lo señale si lo hice, dije que: no compraría el libro de Ronald Flores, que no lo leería, que usted no siga escribiendo y que no quiero discutir con usted la “alteridad” en su poema “Shicsabros”.

    Le comento Mills, leí su libro “Testamento Futuro” hace unos meses y me pareció sumamente interesante, en especial el poema “El indio no es el que mira usted”. Pero, escuchar “Shicsabros” y leer cómo aborda la crítica en este blog y su defenza de la otredad, me hace pensar en hacia dónde va su obra, porque éste poema (Shicsabros) bien podría considerarse racismo. Pero, repito, en ningún momento dije que no quisiera discutir la alteridad con usted.

    Tampoco dije que el que yo no compre otro libro suyo hará que eso influya en su vida, como tampoco el que la traduzcan a varios idiomas, en varios paises, influye en el contenido de su obra y en el abordaje étnico que la misma pueda tener.

    Comparto su pensamiento de que el humor es “reir con” y no “reir de” y en algo estamos de acuerdo en relación a ese desafío de éste ante la violencia, porque se asemeja a las ideas de Bajtín sobre el carnaval, que también comparto.

    En relación a la lectura de la literatura contemporanea nacional, se compartan o no las tendencias, es muy importante conocerla y creo que por eso estamos acá.

    Recuerde Sr. Mills, que por ser escritor no queda descontextualizado ni inmune a ser criticado por la forma en que aborda la realidad.

    Un saludo y éxitos a todos.

  23. Alan Oct 25

    Señor Cárdenas, insisto que mi crítica inicial hacia la rabia no iba destinada a usted, ni siquiera a D. Vásquez, sino a la intención arbitraria de ‘obliterar’ una lectura por una supuesta inexactitud histórica. Después me dieron duro, jajaja, pero a eso nos exponemos.

    Gracias por interesarse en nuestras obras, ojalá poder leer algún texto suyo al respecto de estas lecturas más adelante. También insisto que todo esto para mí significó un pretexto para seguir reflexionando sobre lo que significa un ‘lector’.

    Finalmente, en el poema ’shicsabros’ aparecen varios hablantes intercalados, donde está claro que sí hay un sujeto racista que habla y es respondido por otro que resignifica esas burlas (shic, shicsabros, etc), acaso procurando el efecto de no sentir distancia y tampoco proporcionarle esa comodidad al lector. Reconozco que existe ese riesgo de malentendido, pero son los ‘experimentos’ que intento elaborar alrededor de la poesía como otra forma de la ficción y de la documentación.

    Saludos cordiales.

  24. Julio Prado Nov 2

    Respetabilísimo Sr. Flores: En ocasión de la lectura de su nota, al integrar los comentarios que otros lectores han hecho públicos al respecto, recuérdome inevitable un segmento del burdo programa Saturday Night Live. Consistía en que una fan de Barbara Streisand interpretada por Mike Myers proponía un tema de manera breve, concisa y parca, para que los televidentes comentaran entre ellos. A lo que me quiero referir, es que tiene usted una habilidad para despertar los gestos más eruditos y generosos de los lectores de blogs en Guatemala. Una virtud más qué reconocerle. Saludos.

  25. E. Cárdenas Nov 3

    Buen día. Es una interesante analogía el comparar un blog sobre literatura – y especialmente la discusión sobre etnicidad que se desarrolla en él – con la sección lúdica de un programa televisivo de farándula, por supuesto se trata de una analogía maniquea que no comparto.

    Señor Mills, le tomaré la palabra. Recien ví un video donde usted expone brevemente la historia de la literatura guatemalteca, sobre la cual también podriamos discutir algunos puntos, en especial a lo referente al popol vuh, el período colonial y el de la lucha armada.

    Saludos cordiales.

  26. Julio Prado Nov 8

    “Gracias señores por los comentarios con relación a mis comentarios y por este espacio de discusión.”

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