Horacio Castellanos Moya continúa la mutación de su narrativa, con la novela corta “El asco” (1997), un intenso ataque sarcástico a la cultura tradicional de El Salvador, en donde se consolida el estilo incisivo, redundante que caracteriza sus próximas novelas.
El narrador Edgardo Vega es un profesor de historia del arte que reside en Canadá y aborrece la cultura nacional del país que abandonó. Para Vega no tiene sentido ser salvadoreño pues “nunca acepté la broma macabra el destino que me hizo nacer en estas tierras” (p.17).
Paso a paso, el delirio exteriorizado de Vega, quien padece “un estado de extrema alteración nerviosa” (p.45), deconstruye los elementos constitutivos de la cultura nacional: la formación católica, el anhelo militar o gerencial, la televisión, la ex guerrilla (“ratas que ahora sólo piensan en conseguir la mayor cantidad de dinerito posible para parecerse a los ricos que antes combatían”, p.29).
La clase política, la familia (“para mí la familia constituía una casualidad sin ninguna importancia”, p.41), el fútbol, la educación superior, los barrios exclusivos, los periódicos, la comida típica, la literatura nacional, los expatriados, el vernáculo popular y los viernes de parranda.
Cerca del final, Vega menciona el caso de la señora de Trabanino, en el que cifra la transición que toda la sociedad centroamericana experimenta:
“pasar del terror de la guerra al terror de la delincuencia” (p.108).
La novela culmina con el acto máximo del asco y la confesión que el cambio de nacionalidad también resultó en la adopción de una nueva identidad.
Castellanos Moya, Horacio. El asco: Thomas Bernhard en San Salvador. Editorial Arcoiris, 1997. 120 p.









4 Comentarios
Este fue el primer libro que leí de Castellanos Moya, me lo disfruté tanto. Su crítica y visión hacia las costumbres centroamericanas es fantástica, el libro es políticamente incorrecto, señala desde fuera cada uno de los defectos que se subliman ante la falta de opciones.
Para quienes viven en Centroamerica y han viajado a cualquier otro país, sabrán apreciar la visión de este personaje. No dejé de reír con tan puntuales observaciones.
Cuando leemos este libro no dejamos de vernos a nosotros mismos, y eso nos hace sentir incomodos. C.Moya juzga de manera directa y sin tapujos la ideosincracia tercermundista de una sociedad a la que no quiere pertenecer. Contiene tantas verdades que duelen pero que no podemos dejar de aceptar como reales. Aunque esta recreada en las costumbres salvadoreñas solo con cambiar dos o tres nombres puede encajar perfectamente a cualquie pais centroamericano. Tan desnudo y denunció nuestras costumbres o formas de actuar que fue amenazado de muerte por esta novela(LEIDO EN CONTRAPORTADO LA DIABLA EN EL..).exelente.
luego de culminar la lectura de esta obra puedo afirmar que ahora siento repulsión por muchas cosas que antes me eran indiferentes y considero que eso no es bueno para el espiritu, tu eres lo que lees asi que cuida tu lectura
pues es cierto mas que todo el salvadoreño per el pais estaba saliendo de una guerra civil muy dura pero ha esta altura somos un pais mucho mejor y yo soy orgulloso de ser salvadoreño y jamas renunciaria a dejar de ser