Desmoronamiento de Castellanos Moya

Desmoronamiento Con “Desmoronamiento” (2006), Horacio Castellanos Moya ahonda en la ficcionalización de la auto-biografía, al contar una parte de la historia familiar de Erasmo, un alter-ego del autor: la boda de un periodista salvadoreño con una hondureña de clase alta, la guerra del fútbol y la herencia de la abuela Lena.

La novela abarca treinta años (inicia en 1963 y concluye en 1992) y es una crónica del enfrentamiento familiar, acaso como representación microscópica de la guerra que desagarró Centro América.

La primera parte, ubicada en Tegucigalpa el 22 de noviembre de 1963, narrada en tercera persona con diálogos abundantes, se centra en el rechazo de la abuela materna por el matrimonio de su hija con un salvadoreño (“los salvadoreños son farsantes, estafadores”, p.18), que sucede en ese mismo día.

El enfoque y posición social de Lena, la madre de Teti y suegra de Clemente (cuya descripción se asemeja a Carmelo, el hermano mayor de Alberto Aragón, en “Donde no estén ustedes”), es cercana a la de Laura Rivera, narradora de “La diabla en el espejo“, privilegiada y conservadora. El anhelo de Lena es mantener la tutela de Eri, su nieto y “el niño que no tuvo”.

En la segunda parte, escrita al modo epistolar, abarca de 1969 y 1972 y mezcla la guerra del fútbol, entre El Salvador y Honduras, con el enfrentamiento entre Teti y doña Lena, quien “se comporta como si Clemen y yo hubiésemos causado los problemas entre los dos países sólo para fastidiarla a ella” (p.87). Además, vuelve sobre las intrigas políticas, la investigación de un crimen, sucedido en el trasfondo de un fallido golpe de estado.

En la tercera parte, ubicada en Tegucigalpa a finales de 1991 y principios de 1992, Castellanos logra profundizar su mutación narrativa al adoptar de un simple guardián para relatar los últimos días de doña Lena. Aparece el personaje de Eri, cuya trayectoria es similar a la de Horacio, quien habla “con la misma entonación con que hablaba doña Lena” (p.189), un enfoque similar al del narrador de “El asco“. Cuando Eri se une al FMLN en 1980, doña Lena opina sobre El Salvador: “esa gente es maligna, y como ahora ya no tienen a quien agredir, han decidido matarse entre sí” (p.193).

A pesar de las agudas observaciones humorísticas ocasionales, el tono general de la novela es nostálgico. “Desmoronamiento” ofrece una novela madura, intensa, pero familiar. En este sentido, Castellanos Moya ha invertido el tema dominante de sus anteriores narraciones: de lo político a lo personal. Acaso su mejor novela después de “La diabla en el espejo”.

Castellanos Moya, Horacio. Desmoronamiento. España: Tusquets, 2006. 212 p.

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