Unas vísperas muy largas de Mario Monteforte Toledo October 28
Unas vísperas muy largas (1996) de Monteforte es otra novela basada, como “Donde acaban los caminos” y “Los desencontrados”, en la posibilidad de que el amor triunfe sobre las barreras que distancian a dos personas de distinta procedencia generacional. Esta es la novela más lírica, más internacional y acaso la de mayor madurez narrativa de Monteforte.
“Unas vísperas muy largas” se centra en los problemas sentimentales que enfrentan el abogado mexicano Guillermo Aguirre, de 68 años, y la “Jíbara”, ingeniera sudamericana y consultora para una transnacional, quien en la página 20 de la novela tiene 33 y en la página 161 tiene 36 (aunque en el tiempo de la novela no parecen haber transcurrido más que algunos meses).
Aguirre convence a su amante a deambular por Europa para vivir su aventura a plenitud. Sin embargo, mientras exploran Europa, los desencuentros se agudizan a partir de las diferentes visiones que cada quien tiene sobre el mundo, la vida y la relación misma. El viaje, por supuesto, termina en separación (provisional). Cuando Aguirre retorna a México se divorcia de Yolanda, un mujer de linaje y posición social; dicho acto lo acerca a su hija, a quien simplemente denomina “Ardilla” y lo distancia de su hijo, a quien llama “Beduino”.
La dialéctica la brinda la imposibilidad que les imponen las circunstancias a los amantes de consumar su amor y se agudiza hacia el final por el enfrentamiento entre las dos mujeres (la joven y la de Antes, para llamarla con el nombre del personaje de “Llegaron del mar”) en la vida de un hombre, que llega a su fin.
Como en “Donde acaban los caminos” o “Los desencontrados”, la posibilidades generativas de la pareja constituyen un punto crucial del drama. Como en “Donde acaban los caminos”, la novela sublima la relación entre un hombre mayor y una jovencita. En esta novela, varios personajes tienen un mejor desarrollo, a pesar de que su papel sea secundario. Por ejemplo, el capítulo XVI “La mugre y las estrellas” sobre la relación entre Aguirre y su hijo me parece de lo mejor que Monteforte escribiera, incluyendo el trágico final.
Con “Entre la piedra y la cruz”, cuyo ámbito era nacional, y “Una manera de morir”, signada por la ideología, considero que “Unas vísperas muy largas”, basada en la intimidad del último amor, es la novela más personal y mejor lograda de Monteforte. A pesar de la ficción que representa la pasión que le adjudica al protagonista, la novela me parece llena de pasajes memorables.
Por causas para-textuales, me pareció irónico encontrar esta frase que le dedica la esposa al personaje principal:
“Ya no es fácil que con los defectos propios de tus años encuentres fuera de esta casa quién aguante tu descomunal egoísmo, tu machismo disfrazado de encantos sociales y palabras bonitas” (p. 38).
Sin embargo, los dejo con esta otra frase, que revela el significado del título:
“Quizá todo haya sido vísperas, unas vísperas muy largas de estos segundos de tumulto sereno. Sólo pertenezco ya a una exquisita, morosa, irreversible forma de andar con la tranquila complacencia del innumerable elefante en busca del lugar de su quietud” (p. 278).
Monteforte Toledo, Mario. Unas vísperas muy largas. Guatemala: Editorial Santillana, 1996. 280 p.

