El informante nativo

El informante nativo de Ronald FloresViernes nació mientras su padre trabajaba como peón en las excavaciones del Mundo Perdido de la Ciudad de las Voces, conocida por la voz aborigen de Tikal. Fue en el lugar de los árboles, que también han llamado jardín de la eterna primavera, una tierra montañosa y selvática en la cintura de América.

El informante nativo es la historia de un niño que llega a la ciudad, proveniente de lo más profundo de la selva lacandona, para estudiar las instituciones, los procesos eco­nómicos y las relaciones sociales que con­formaron la vida de sus ancestros.

Aparte del relato de la educación sentimen­tal de Viernes (su paso por la escuela, el colegio y la universidad privada de la cual se gradúa de arqueólogo), El informante nativo es también la historia de la adapta­ción inconclusa de una familia a la ciudad más grande de Centroamérica.

Mientras Viernes se consagra a la investiga­ción arqueológica del destino de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia, sus hermanos menores descubren los desa­fíos y los obstáculos de un presente convulso y avasallador.

Flores, Ronald / El informante nativo/ Guatemala: F&G Editores 2007.

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Reseñas:

“Una de las mejores novelas publicadas en los últimos años”. Mario Cordero, diario La Hora.

“… esta novela de Flores representa de alguna forma ese delirio al que se refería Spivak ‘transmitir a modo de delirio esa voz interior que es la voz del otro en nosotros’.” Julio Serrano, editor de Libros Mínimos.

“Este reciente libro de Ronald Flores es como un prisma que fragmenta (pulveriza) la visión reiterada por los modelos oxidados de la literatura guatemalteca testimonial, nostálgica y fraudulenta”. Javier Payeras, Revista Recrearte.

El Informante Nativo es una novela que no podía dejarse de escribir en Guatemala, un país en el que la población aún se divide en criollos, ladinos, mestizos e indígenas, y que logra, como lo auspiciaba Memmi, devolver al colonizado su papel en la historia, no ya la lejana, sino la presente, y enarbola, como pocas, la bandera de la literatura postcolonial en America Central”. Juan Murillo, escritor y crítico de Costa Rica